¿Apedrear a una mujer por no ser virgen?

Deuteronomio 22:13-21

  • Deuteronomio 22:13-21: “Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, 14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen; 15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta; 16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. 18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán; 19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días. 20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, 21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.”

Los críticos de la Biblia deben ser cuidadosos en no imponer su sistema moral actual al de una cultura antigua encontrada en la Escritura para entonces juzgarla como si ésta fuera inferior a su sistema subjetivo de moralidad. Los versículo anteriormente mencionados, fueron escritos hace 3.000 años en una localización y cultura totalmente diferente a la actual. La pureza sexual era altamente valorada, a diferencia de hoy. Cuando un hombre se iba a casar la virginidad de la mujer era de importancia fundamental. Además la dote que se pagaba al padre de la novia incluía explícitamente la virginidad de la hija dad en matrimonio.

En la cultura de la época era el padre quien estaba a cargo de la cobertura, atención  y cuidado de la hija. La pureza sexual de ella era representativa de la habilidad del padre de criarla de acuerdo a las Leyes de Dios. Por lo tanto, en esa cultura la reputación de un hombre así como la de la familia en la comunidad podría verse seriamente afectada por la fornicación de la hija. Si la hija estaba comprometida para ser la mujer de un hombre, y se había pagado una dote, se esperaba entonces que el novio iba a recibir a una virgen. Si la situación de que no era virgen se descubría después del matrimonio se implicaba entonces traición en la que el padre posiblemente estaba implicado o significaría que no tenía conocimiento de su pecado trayendo esto vergüenza a la familia y a la comunidad, sin mencionar de que era una muestra de rebelión contra la Ley de Dios. En este caso, para asegurar la integridad de la familia, y para quitar la maldad del adulterio/fornicación de la comunidad, se abogaba por la lapidación.

Finalmente, ella no era lapidada por no ser virgen sino por traer engaño al pretender pasar como virgen.


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