Ateos: Ustedes no encontrarán a Dios de esa manera

Por, Matt Slick

En muchas discusiones con ateos, y con frecuencia, los reto para que prueben la existencia de Dios. Y lo sentimos, pero los ateos no tendrán esa suerte. Esto no significa que yo no tengo pruebas. Yo pienso que los argumentos cosmológico y trascendental son pruebas suficientes. Pero todo esto es inútil ya que los ateos no pueden, o más bien, debería decir que no creen que Dios exista.

Primero que todo, los ateos no pueden encontrar a Dios porque no lo están buscando y segundo, quieren evitarlo. Si no me cree haga una prueba. Encuentre a un ateo en una Sala de Chat y piense en cualquier evidencia que le pueda ofrecer acerca de Dios. Siéntese a esperar y cuente las milésimas de segundo antes de que esa evidencia sea atacada. Notará que entre más defienda su evidencia, los ataques contra ésta se volverán más fuertes e inevitablemente se volverán contra Ud. Esté preparado para la burla y aún, hasta tratarán de ponerlo en ridículo. Le dirán que Ud. es estúpido, idiota y que está creyendo en pura mitología. Ellos ya lo tienen todo pensado. Pero no se preocupe; los insultos de estos individuos son simple palabrería. De todas maneras, los ateos hacen lo imposible para tratar de probar que Dios no existe aun cuando tienen sus ojos cerrados, sus manos en sus oídos para no querer oír y utilizarán contra Ud. toda clase de vulgaridades.

Pero esto es exactamente lo que los cristianos debemos esperar. Después de todo, la Biblia, en Romanos nos dice que esto sucederá. Desafortunadamente para los ateos, Dios no se encuentra debajo de un microscopio, al frente de un telescopio, detrás de una máquina de Rayos X, o en una media dentro de una gaveta. Dios no se inclina a los caprichos arrogantes de los ateos que demandan que se muestre a Sí Mismo para satisfacer sus criterios. Más bien, Dios es una persona real, grande y poderosa, en forma celestial, que no tiene el hábito de responderle a cualquiera con solo un chasquido de dedos cuando es citado por los comentarios despectivos de simples mortales. La Biblia dice en Santiago 4:6: “…Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Los ateos necesitan de una nueva forma de acercamiento y cambiar el criterio de ellos para que busquen a una persona; no a una cosa. Ellos tienen que entender que atacar a alguien no anima a una relación. De hecho, cuando Ud. ataca a alguien, es común burlarse de su carácter, atreverse a pensar y afirmar que esa persona debe hacer lo que Ud. quiere y esto, lo que hace, es alejarlo de cualquier discusión.

Permítame repetírselo. Dios, el cual, podría considerarse como persona, no tiene el hábito de responder condescendientemente los retos del orgulloso. Sin embargo, los ateos tratan a Dios como si Él fuera alguna clase de cosa, algún objeto para que sea juzgado, algún fenómeno celestial que puede ser medido en el laboratorio de los ateos. Quieren poner sus manos en Él para disecarlo como cualquier animal, o apresarlo para interrogarlo y satisfacer sus propios requisitos para que Dios sea sometido a ellos. Lo sentimos ateos, pero esto, no funciona de esa manera. Quiero decir: ¿Cómo puede algún ateo siquiera esperar encontrar a Dios con tal clase de actitudes demandantes? Espere: casi se me olvida. Ellos no quieren encontrar a Dios así que lo que hacen es levantar y crear excusas y expectativas ridículas para mantenerse seguros en esa idea delirante contraria a Dios.

En este punto, les recuerdo al dudoso Tomás. Él no creyó que Jesús había resucitado de entre los muertos. Él quería algo más que un rumor. Quería hechos y una cruda realidad. Él era esta clase de persona en una antigua bata de laboratorio exigiendo: “Muéstreme primero”, el cual no iba simplemente a ser considerado como loco y emocionalmente inestable como los seguidores de Jesús. Aquí está el recuento:

  • Juan 20:24-25: “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”

Usted pensará que Jesús rehusaría el requisito de Tomás; pero de manera increíble, Jesús le proveyó a Tomás lo que pedía.

  • Juan 20:26-28: “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: ‘Paz a vosotros’. 27 Luego dijo a Tomás: ‘Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.’ 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ‘¡Señor mío, y Dios mío’!”

Ahora, dependiendo de las presuposiciones de Tomás, él pudo interpretar la evidencia de muchas formas. Tal vez todo era una broma elaborada y que Jesús seguramente no había muerto y con los judíos estaría planeando derrocar a la oposición romana. Tal vez estaba buscando el hasta ahora desconocido hermano gemelo de Jesús. De otro lado, tal vez el hombre de pie delante de Tomás era realmente una proyección holográfica del futuro. O podría ser que Tomás estuviera sufriendo un desorden post traumático debido a la crucifixión de su Salvador. Pero aún así, allí estaba Jesús, exactamente de pie al frente de él y era el momento para que Tomás tomara una decisión.

Pero tengo que preguntarle: ¿Por qué Jesús se le apareció y concedió el requerimiento de Tomás? Talvez porque Jesús simplemente escogió hacerlo. O pudiera ser que este testimonio era necesario para demostrarles a otros que Jesús sí había resucitado con el mismo cuerpo con el que murió. Tal vez estaba dirigido a los escépticos del futuro. O tal vez, algo de todo un poco. Con seguridad, nadie lo sabrá ya que estamos tratando con la persona de Cristo y no con el resultado predecible que obtendremos al encender un interruptor de luz.

Entonces, ¿por qué creyó Tomás? ¿Creyó por que había suficiente evidencia para tomar una decisión lógica de fe? Esto tiene sentido. Después de todo Tomás vio a Jesús parado al frente de él. Él vio las señales de los clavos en Sus manos y la herida en Su costado. Pensaría que esto sería suficiente; pero tal vez no. Tal vez haya algo más que agregarle a la historia. Verá, parece que Tomás necesitaba una pequeña ayuda. Note que Jesús dijo algo muy interesante después que le mostró a Tomás los hechos. Realmente fue más bien una orden. Jesús dijo: “…no seas incrédulo, sino creyente.” (v. 27). Jesús le ordenó a Tomás que creyera después de mostrarle los hechos. Tomás obedeció y creyó.

Ahora bien la pregunta clave: ¿Qué es lo que un ateo ha hecho?

 

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