Citas Tempranas de la Trinidad

Existen algunos grupos de cultistas tales como los Testigos de Jehová, El Camino Internacional, Cristadelfianos, etc., que niegan la Trinidad y declaran que la doctrina no fue mencionada sino hasta el siglo 4° después que se llevó a cabo el Concilio de Nicea (325). Este concilio “fue reunido por el Emperador Constantino para tratar con el error del Arianismo [ver Página 45] el cual estaba amenazando la unidad de la Iglesia Cristiana”. La anterior cita muestra que la doctrina de la Trinidad estaba bien viva antes del Concilio de Nicea.

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna. Discípulo de Juan el Apóstol.

“Oh Señor Dios Todopoderoso…Te bendigo y glorifico a través del eterno y divino sumo sacerdote Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual sea gloria a ti, con Él y el Espíritu Santo, ambos ahora y siempre” (n. 14, ed. Funk; PG 5.1040).

Justino Mártir (100?-165?). Fue un Cristiano apologista y mártir.

“Para que en el nombre de Dios el Padre y Señor del universo y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo, reciban entonces ellos, el lavamiento con agua” (Primera Apol., LXI).

Ignacio de Antioquía (murió 98/117). Obispo de Antioquía. Él escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“En Cristo Jesús nuestro Señor, por quien y con quien sea la gloria y el poder al Padre con el Espíritu Santo por siempre” (n. 7; PG 5.988).

“También tenemos como Médico al Señor nuestro Dios Jesús el Cristo el unigénito Hijo y Palabra, antes de que el tiempo empezara, pero que después también se convirtió en hombre, de María la virgen. Porque ‘la Palabra fue hecha carne.’ Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo inmutable, Él estaba en un cuerpo adecuado; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo vida, Él se convirtió sujeto a corrupción, para que pudiera liberar nuestras almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y poderlas restaurar hasta la salud, cuando estas estaban enfermas con impiedades y lujurias malvadas.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 1, p. 52, Efesios 7).

Ireneo (115-190). Siendo niño escuchó a Policarpo, el discípulo de Juan. Se convirtió en Obispo de Lyons.

“La Iglesia, aunque dispersa a través de todo el mundo, aún hasta los fines de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos esta fe: …un Dios, el Padre Todopoderoso, Creador del cielo, y tierra, y el mar, y todas las cosas que se encuentran en estos; y en un Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el cual se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, proclamado a través de los profetas, de las dispensaciones de Dios, y los advenimientos, y por el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección de los muertos, y la ascensión en el cielo en la carne del amado Cristo Jesús, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria del Padre ‘para reunir todas las cosas en uno’, y para levantar de nuevo a toda carne de toda la raza humana, para que a Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, y Salvador, y Rey, de acuerdo a la voluntad del Padre invisible, toda rodilla se doblará, de las cosas en el cielo, y las cosas en la tierra, y las cosas bajo la tierra, y que cada lengua lo confesará a él, y que Él ejecutará juicio justo hacia todos…” (Contra las Herejías X.I).

Tertuliano (160-215). Apologista y teólogo Africano. Escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“Identificamos que hay el Padre y el Hijo y tres con el Espíritu Santo, y este número es hecho por el modelo de salvación…[el cual] trae acerca de la unidad en la trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado, no en sustancia sino en forma, no en poder sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, debido a que hay un solo Dios de quien estos tres grados, formas y clases delegan en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (Adv. Prax. 23; PL 2.156-7).

Orígenes (185-254). Teólogo alejandrino. Defendió y escribió mucho acerca del Cristianismo.

“Si alguien dijera que la Palabra de Dios o la Sabiduría de Dios tuvo un principio, dejen que él se cuide por temor a que dirija su impiedad más bien contra el Padre no engendrado, ya que niega que siempre ha sido Padre, y que él siempre ha engredado la Palabra, y que él siempre tenía sabiduría en todos los tiempos anteriores o edades o cualquier cosa que pueda ser imaginada como prioritaria….No puede haber título más antiguo del Dios todopoderoso que aquel de Padre, y es a través del Hijo que es Padre.” (De Princ. 1.2.; PG 11.132).

“Por que si este fuera el caso [si el Espíritu Santo no fuera eterno como lo es, y hubiera recibido conocimiento en algún tiempo y después se hubiera convertido en el Espíritu Santo], por ejemplo, el Espíritu Santo nunca sería contado en la unidad de la Trinidad, junto con el Padre inmutable y Su Hijo, a menos que Él hubiera sido siempre el Espíritu Santo.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 4, p. 253, de Principiis, 1.111.4)

“Aun más, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la sola fuente de la divinidad contiene todas las cosas por Su palabra y razón y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas las cuales son meritorias de santificación…”  (Roberts y Donaldson, Los Padres anteriores a Nicea, Vol. 4, p. 255, de Principii., I. iii. 7).

Si como los contrarios a la Trinidad sostienen, la Trinidad no es una doctrina bíblica y nunca fue enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué entonces, estas citas y menciones de la Trinidad ya existían? La respuesta es simple: la Trinidad es una doctrina bíblica la cual ya era enseñada antes de este Concilio en 325 D.C.

Parte de la razón por la cual la doctrina de la Trinidad no fue “oficialmente” enseñada hasta el tiempo del Concilio de Nicea se debió a que el Cristianismo era ilegal hasta un poco antes del Concilio. No era posible realmente para los grupos Cristianos reunirse y discutir acerca de doctrina. Para la mayoría, tenían miedo de hacer pronunciamientos públicos con relación a la fe de ellos.

Adicionalmente, si un grupo hubiera atacado la persona de Adán, la iglesia temprana habría respondido con una doctrina oficial acerca de quien era Adán. De la misma forma, si la persona de Cristo era atacada. Cuando la iglesia defendió la deidad de Cristo, la doctrina de la Trinidad ya estaba definida.

La iglesia temprana creía en la Trinidad, como se evidencia de las citas anteriormente mencionadas, y no fue realmente necesario hacerlas oficiales. No fue sino hasta cuando los errores empezaron a surgir que los concilios empezaron a reunirse para discutir la Trinidad así como también otras doctrinas que estuvieron bajo fuego.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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