Concilio de Trento: Cánones de la Justificación

Por, Matt Slick

El luteranismo fue creciendo en gran manera en los años 1500. En respuesta a esto, la iglesia católica romana convocó un concilio en noviembre de 1544 en un intento de contrarrestar las doctrinas levantadas y sostenidas por los reformadores. La apertura oficial del concilio fue el 13 de diciembre de 1545 y fue clausurado el 14 de diciembre de 1563. El concilio deliberó varias declaraciones en varios asuntos. Estos cánones nunca han sido negados por la iglesia católica romana.

Las siguientes son varias declaraciones doctrinales hechas con respecto a la "justificación" en el Concilio de Trento. Luego de cada canon, hay porciones de las Escrituras que contradicen dicho canon. Se recomienda que lea estos pasajes para entenderlos en su contexto.

Finalmente, verá la palabra “anatema” usada muchas veces por el Concilio. Esto significa que todos los que están en desacuerdo con las doctrinas de este Concilio están malditos. En Gálatas 1:8-9 se usa la palabra anatema. La maldición debe venir solo, de parte de Dios. De acuerdo al catolicismo romano, cualquiera que no esté de acuerdo con los siguientes cánones esta maldito por Dios. La iglesia católica romana excomulga a aquellos que son declarados anatemas. En otras palabras, la excomunión significa ser expulsado de la iglesia de Roma, y ser expulsado de esta iglesia significa que Ud. no es salvo.

A pesar de lo que el catolicismo enseña, la Biblia lo enseña de forma muy diferente. Luego de cada canon hay una lista de versículos apropiados para contrarrestar la posición católica.

  1. CANON IX “Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea anatema.”
    1. Romanos 3:20: “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
    2. Romanos 3:24: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
    3. Romanos 3:28: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley”.
    4. Romanos 4:3: “Porque ¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”.
    5. Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
    6. Efesios 2:8: “Por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
    7. Tito 3:5: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.
  2. CANON XII “Si alguno dijere, que la fe justificante no es otra cosa que la confianza en la divina misericordia, que perdona los pecados por Jesucristo; o que sola aquella confianza es la que nos justifica; sea anatema.”
    1. Juan 1:12: “Pero a los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
    2. Romanos 3:28: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley”.
    3. Romanos 4:3: “Porque ¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”.
    4. Hebreos 7:25-27: “Por  lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo”.
    5. 2ª  Timoteo 1:12: “Por lo cual así mismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.
  3. CANON XIV “Si alguno dijere, que el hombre queda absuelto de los pecados, y se justifica precisamente porque cree con certidumbre que está absuelto y justificado; o que ninguno lo está verdaderamente sino el que cree que lo está; y que con sola esta creencia queda perfecta la absolución y justificación; sea anatema”
    1. “Porque ¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.” (Romanos 4:3)
    2. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1)
  4. CANON XXIII “Si alguno dijere, que el hombre una vez justificado no puede ya más pecar, ni perder la gracia, y que por esta causa el que cae y peca nunca fue verdaderamente justificado; o por el contrario que puede evitar todos los pecados en el discurso de su vida, aun los veniales, a no ser por especial privilegio divino, como lo cree la Iglesia de la bienaventurada virgen María; sea anatema.”
    1. Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.
    2. Juan 6:40: “Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.
    3. Juan 10:28: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.
    4. Romanos 5:21: “Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”.
    5. 1ª Juan 2:19: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”.
    6. 1ª Juan 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.
  5. CANON XXIV “Si alguno dijere, que la justicia recibida no se conserva, ni tampoco se aumenta en la presencia de Dios, por las buenas obras; sino que estas son únicamente frutos y señales de la justificación que se alcanzó, pero no causa de que se aumente; sea anatema”
    1. Gálatas 3:1-3: “¡Oh Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”.
    2. Gálatas 5:1-3: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley”.
  6. CANON XXX “Si alguno dijere, que recibida la gracia de la justificación, de tal modo se le perdona a todo pecador arrepentido la culpa, y se le borra el reato de la pena eterna, que no le queda reato de pena alguna temporal que pagar, o en este siglo, o en el futuro en el purgatorio, antes que se le pueda franquear la entrada en el reino de los cielos; sea anatema”
    1. Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
    2. Colosenses 2:13-14: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
  7. CANON XXXIII “Si alguno dijere, que la doctrina Católica sobre la justificación expresada en el presente decreto por el santo Concilio, deroga en alguna parte a la gloria de Dios, o a los méritos de Jesucristo nuestro Señor; y no más bien que se ilustra con ella la verdad de nuestra fe, y finalmente la gloria de Dios, y de Jesucristo; sea anatema.”
    1. Este concilio declara que todo aquel que esté en desacuerdo con él, es maldito.

 

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