¿Cuán santo es el Dios del Islam?

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Algunos Musulmanes, críticos del Cristianismo, atacan el poder del Dios de la Cristiandad afirmando que Él es demasiado débil al perdonar los pecados de una persona por el derramamiento de sangre. Estos críticos, dicen con frecuencia que si el Dios Cristiano es tan poderoso, ¿Por qué entonces, no puede declarar el perdón en una persona sin el requisito del sacrificio de sangre? La mayoría de las veces los Musulmanes ven esto como una debilidad en el concepto del Dios Cristiano. Pero esto, no es una debilidad. Ésta es una declaración de la santidad de Yahvé y de la falta de santidad del dios del Islam.

En el Cristianismo, Dios es tan Santo que no acepta la sinceridad y el arrepentimiento de una persona para que le sean perdonados sus pecados. Pero en el Islam, la sinceridad y el arrepentimiento de una persona son suficientes para garantizar el perdón de Alá por gracia. ¿Por qué existe esta diferencia? La diferencia se debe al hecho de que Dios ha revelado en la Biblia que Su Santidad es completa y perfecta y que nuestra naturaleza pecadora es tan perversa, que aún nuestra sinceridad y nuestro arrepentimiento están tocados por el pecado y no son aceptables para Dios. En otras palabras, el pecado ha tocado todo lo que somos: nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras intenciones, nuestra voluntad, nuestras “buenas” intenciones, etc. Para un Musulmán decir que Dios puede perdonar a una persona por el sólo hecho de que esa persona pueda ser sincera, es pedirle a Dios que basado sólo en esa bondad o en la sinceridad de corazón pueda perdonar los pecados de esa persona. Esto supone que una persona puede ser lo suficientemente buena para complacer a Dios. Aparentemente, esta es la posición Islámica: que las personas sean capaces de ser lo suficientemente buenas para complacer a Alá con sus propios esfuerzos. En contraste, este no es el punto de vista del Cristianismo ya que el gran abismo entre el Dios infinitamente Santo y el hombre pecador es tan vasto, que nosotros nunca en nuestros propios esfuerzos, en nuestra propia sinceridad, a través de nuestras propias obras o aún con nuestro propio arrepentimiento, podremos jamás complacer totalmente a Dios para garantizar el perdón de nuestros pecados. Se necesita algo diferente. Esta es la razón por la cual en el Cristianismo, Dios provee para nosotros el perdón total que nuestra sinceridad y arrepentimiento jamás podrán ser utilizados para obtener Su perdón. Si nuestra salvación—el perdón de nuestros pecados—pudiera llegar por algo que hagamos, entonces Jesús no necesitó morir en la cruz (Gálatas 2:21). Pero fue necesario que Jesús—Dios en carne, la segunda persona de la Trinidad, nos proveyera lo que no podíamos llevar a cabo por nuestros esfuerzos. Sólo en el Cristianismo, el amor infinito de Dios es manifestado de tal forma que se humilla a Sí mismo y amándonos de tal manera que Él tomó el lugar de castigo que nos correspondía para asegurarnos la salvación. Esta es una buena noticia para la persona Cristiana; pero desafortunadamente los Musulmanes no cuentan con esta buena noticia. El seguidor de Alá está metido en la incertidumbre y la inseguridad de no saber si su propia sinceridad y arrepentimiento son lo suficientemente buenas para garantizar el perdón por parte de su dios.

Una vez más y en contraste, el dios del Islam acepta la sinceridad y el arrepentimiento de los Musulmanes, tocados totalmente por el pecado. Esta es una demostración de que el dios del Islam—inventado por Mahoma—es totalmente inferior al concepto del Dios infinitamente Santo del Cristianismo. Concluimos por lo tanto, que el dios del Islam no es santo debido a que acepta solamente la sinceridad y el arrepentimiento para perdón de los Musulmanes, tocados totalmente por el pecado. En contraste, el Dios del Cristianismo no acepta a los pecadores debido a que Él es demasiado Santo para aceptar los esfuerzos personales de las personas tocadas por el pecado. El Dios del Cristianismo es demasiado Santo para aceptar eso. Pero el dios del Islam, lo acepta demostrando su falta de santidad. El Dios del Cristianismo, a diferencia del dios del Islam, provee lo que el hombre pecador no puede: la limpieza de nuestros pecados por SU obra (en la cruz), no aceptando solamente la sinceridad y arrepentimiento del hombre pecador. El dios del Islam requiere que los esfuerzos del hombre sean suficientemente “buenos” para obtener la salvación. ¿En cuál sistema quisiera Usted poner las esperanzas de su vida futura? ¿En el Dios del Cristianismo el cual no sólo provee y asegura su salvación, o en el dios del Islam en el cual no hay seguridad de salvación?

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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