Declaración Abierta de Matt Slick contra Roger Perkins acerca de la Trinidad

El Lunes, 12 de Mayo de 2008 le debatí al Sr. Roger Perkins “¿Es bíblica la doctrina de la Trinidad?”. EL Sr. Perkins es un seguidor de la doctrina Unitaria y ex pastor del movimiento. El Sr. Perkins niega la Trinidad.

Abrí el debate con el siguiente texto el cual leí palabra por palabra; excepto en unos pocos lugares donde me aventuré a salirme del mismo pero sólo por unos pocos momentos.

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La Trinidad es una de las doctrinas fundamentales de la ortodoxia Cristiana. Es la verdadera revelación de Dios acerca de Sí Mismo.

La Trinidad no es la enseñanza de que existen tres dioses, como algunos críticos pretenden declarar, ni tampoco es la enseñanza de una persona en tres personas. Algunas declaraciones serían ilógicas e improbables. En vez de esto, la doctrina de la Trinidad declara que hay un solo Dios en tres personas o dicho de otra forma, en la sola sustancia de la divinidad, en el sólo ser que es Dios, está la existencia de tres personas simultáneas, co-eternas y co-existentes: El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

Sin lugar a dudas, la Trinidad puede ser difícil de entender. ¿Cómo puede un Dios existir como tres personas? ¿Cómo es posible que un ser pueda estar constituido como el Padre, el cual le habla al Hijo, el Hijo el cual le habla al Padre, y el Espíritu Santo el cual es mandado tanto por el Padre como por el Hijo? ¿Cómo nuestra mente puede percibir al ser eterno el cual, en Sí Mismo es totalmente suficiente, el cual se refiere a Sí Mismo tanto en singular como en plural? Tal clase de preguntas ha despertado el debate teológico a través de la historia y como resultado, por la gracia de Dios, la iglesia Cristiana ha definido en forma apropiada y bíblica a Dios. A esta doctrina la llamamos Trinidad.

Sin embargo, siempre están aquellos discrepantes que malinterpretan la Palabra de Dios, que pretenden someter a Dios a su propio entendimiento y al hacerlo, disminuyen al Señor infinito y majestuoso a una imagen más compatible con el entendimiento humano. El resultado siempre termina en error, el cual conlleva a la herejía, a la apostasía y por ende a la idolatría.

Por lo tanto, esto es lo que esta noche nos trae a debatir acerca de este tópico. ¿Es bíblica la doctrina de la Trinidad o es ésta una falsa enseñanza? Mi oponente, el Sr. Perkins, cree estar firmemente convencido de que las Escrituras hablan en contra de la Trinidad. Yo creo que las Escrituras la revelan. Él cree que la Trinidad es ilógica. Pero yo creo que ésta no viola ninguna ley de la lógica. Él cree que la Trinidad es idolatría. Yo creo que ésta, honra a Dios. Así que, ¿quién está en lo correcto?

Yo creo que aquí, hay personas en ambos bandos del debate que tienen sus opiniones. Yo sólo les pido a todos ellos que consideren lo que se dirá esta noche y que pesen sus presuposiciones contra la Escritura. Dejemos que la Palabra de Dios sea el juez final.

Estableciendo la Trinidad – El Monoteísmo

Permítanme empezar mi defensa de la Trinidad dirigiendo la atención de Ustedes a las Escrituras para que así podamos aprender y entender lo que es y lo que no es, cómo y de dónde se deriva.

El primer paso es establecer cuántos dioses hay en existencia. Existen muchos versículos que establecen que hay un solo Dios en toda la existencia. Permítanme referirme a dos versículos:

  • Isaías 44:6: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los Ejércitos: ‘Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.’”
  • Isaías 45:5: “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste.”

La Biblia claramente enseña el monoteísmo; la creencia de que hay un solo Dios en toda la existencia. Por lo tanto, el primer paso en entender la Trinidad es declarar que ésta es monoteísta. Cualquier afirmación contraria, tergiversa la doctrina de la Trinidad.

Estableciendo la Trinidad – Tres Personas

Lo siguiente que necesitamos hacer es tratar con el término “persona.” ¿Por qué lo usamos y qué significa éste? Después de todo, la Trinidad es tres personas.

Para poder responder a esto, debemos mirar los versículos que tratan con las cualidades y atributos del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

Cada uno de ellos es llamado Dios

Primero, vemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; cada uno en particular es llamado Dios.

Fil 1:2 dice: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”

Con relación a Jesús, He 1:8 dice: “Mas del Hijo dice: ‘Tu Trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.”

Podemos ver que el Espíritu Santo es llamado Dios en Hch 5:3-4: “Y dijo Pedro: ‘Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 4Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? No has mentido a los hombres, sino a Dios.’”

Cada uno habita en el creyente

Segundo, vemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo cada uno, habita en el creyente.

Jesús dice en Jn 14:23: “…El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Jesús también nos dice en Jn 14:16-17 que el Espíritu Santo vive en nosotros: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

Cada uno tiene Su voluntad propia e individual

Vemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; cada uno de ellos tiene su propia voluntad.

En el Huerto de Getsemaní, cuando Jesús estaba orando al Padre, le pidió que pasara de Él [de Jesús] esa copa, o sea, el suplicio de la crucifixión; pero pide someterse a la voluntad del Padre, no a la de Él. Jesús dice en Lucas 22:42: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

El Espíritu Santo también tiene Su propia voluntad. 1 Co 12:11: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

Cada uno habla

Cuarto, vemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo cada uno de ellos habla. El Padre habla de Jesús en Mt 3:17, cuando dice: “…Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

Ahora bien, no hay necesidad de decir que el Hijo habla. Basta con leer los Evangelios.

También encontramos que el Espíritu Santo habla. Hechos 13:2: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: ‘Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.’”

Cada uno usa pronombres

Quinto, vemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo cada uno de ellos usa pronombres como tú, Ustedes, de ustedes, de mí, mi y de ellos.

Una vez más, miramos en Lc 22:42 donde Jesús dice: “…Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Y en Hechos 13:2: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: ‘Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.’”

La Trinidad

Podría continuar con muchos más ejemplos, pero tenemos un tiempo limitado y no podemos hacer caber ni siquiera una décima parte de estos en nuestro debate. Pero pienso que Usted puede fácilmente ver que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; cada uno; por aparte es llamado Dios; cada uno de ellos habita en el creyente; cada uno tiene Su propia e individual voluntad; cada uno habla; cada uno usa pronombres apropiados: tú, Ustedes, de ustedes, de mí, mi y de ellos; cada uno es conciente de Sí y cada uno está conciente de los otros. Es precisamente por estas razones que nos referimos a ellos como personas y debido a que existen tres personas en la Divinidad la cual muestra esos atributos que los distinguen entre sí,  es por eso que decimos que hay un solo Dios en tres personas; de ahí, la Trinidad.

Permítame decir esto una vez más. Esta es la forma cómo la doctrina de la Trinidad es establecida. Vemos al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo; cada uno de ellos, llamado Dios; cada uno habita en el creyente; cada uno tiene Su propia e individual voluntad; cada uno habla; cada uno usa pronombres apropiados: tú, Ustedes, de ustedes, de mí, mi y de ellos; cada uno es conciente de Sí y cada uno está conciente de los otros. El Hijo le habla al Padre: El Hijo manda al Espíritu de la misma manera como lo hace el Padre. No fue el Padre el que se encarnó; fue el Hijo. No fue el Espíritu Santo el que se llevó nuestros pecados sino el Hijo. Ellos son distintos. Ellos son tres. Ellos son la Trinidad.

Dios no es una persona

La teología Unitaria enseña que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son realmente una persona y que esa sola persona se manifiesta en la persona de Jesús, la cual y de acuerdo a esta teología, Jesús es la única persona de Dios. Diferentes explicaciones han sido ofrecidas por los seguidores Unitarios o Jesús Solo acerca de cómo es posible esto. Algunos dicen que Jesús se ha manifestado a Sí Mismo en tres modos o formas. Otros dicen que en tres oficios o cargos.

Generalmente, mi investigación en la teología Unitaria me ha llevado a entender que ellos enseñan que cuando Jesús estaba orándole al Padre, era realmente la carne de Él la que le oraba a Su propia divinidad.

Pero esto, no tiene sentido ya que nos lleva a poner en riesgo la encarnación de Dios. Básicamente, si la Palabra, la cual era Dios y estaba con Dios, se convirtió en carne y habitó en nosotros como dice Juan 1:1 y 14, entonces, tenemos una encarnación total de la persona que es la Palabra, no una encarnación parcial de algún aspecto de la divinidad, el cual, es separado de la personalidad de Jesús al tener la parte carnal de Cristo orando a la parte divina, las cuales están, aparentemente, en lugares diferentes al mismo tiempo. Recuerde, que en el Huerto de Getsemaní, Jesús le estaba orando al Padre. Esto significa que el Hijo en el Huerto, le estaba orando al Padre, el cual estaba en el cielo. Pero si Jesús es el Padre como afirman los Jesús Solo, ¿cómo es entonces, esto posible?

La Trinidad es lo que hace posible la verdadera encarnación de la Palabra en forma física en la persona del Hijo. Así, tenemos en la sola persona de Jesús dos naturalezas; la divina y la humana, inseparables de la persona del Hijo. Cuando el Hijo oró al Padre, él estaba realmente orándole a la persona del Padre, no al aspecto divino de Jesús mismo.

La eterna relación del Hijo

Antes de que concluya mi argumento en esta corta cantidad de tiempo, debo enfocarme en uno de los otros aspectos de la Trinidad: La eterna relación de Cristo, el Hijo. La Palabra Divina, la cual estaba con Dios, no se convirtió en el Hijo al momento de la encarnación [de Su nacimiento]. Él siempre ha sido el Hijo, no biológicamente, sino posicionalmente. Él fue el Hijo para el Padre desde toda la eternidad; y al establecer esto, podemos desaprobar el error teológico Unitario. Vamos a revisar las citas bíblicas una vez más.

El Padre no mandó la Palabra, el cual entonces, se convirtió en el Hijo al momento de entrar al mundo por Su nacimiento. En vez de esto, él mandó a Su Hijo al mundo. En otras palabras, él ya era el Hijo antes de que fuera mandado al mundo. Jesús, cuando habla de Sí, dice en Juan 5:23 que el Padre envió al Hijo. En Juan 10:36, Jesús reprende las falsas enseñanzas y dice que el Padre lo “santificó y envió al mundo…” De esto podemos deducir que la Palabra hecha carne no se convirtió en el Hijo en Su encarnación ya que se encontraba en esa relación con el Padre antes de que fuera mandado al mundo; esta es la razón por la cual Él dice, que el Hijo fue mandado al mundo por el Padre.

He 1:1-2, dice: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.” Aquí podemos ver que Dios hizo el mundo a través del Hijo. Pero Jesús no vivió sino hasta hace unos 2.000 años. Por lo tanto, estos versículos deben estar refiriéndose al aspecto eterno de la relación del Hijo con el Padre antes de la creación. Esta es la razón por la cual aquí se dice que el Padre hizo al mundo a través del Hijo.

También considere donde Jesús le estaba orando al Padre en Juan 17:5: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” Si el Hijo es el cuerpo carnal terrenal de Cristo o de alguna manera es la misma persona que el Padre, ¿cómo entonces, Jesús reclama la gloria que él tuvo con el Padre antes de que el mundo fuera hecho? Una vez más, esto muestra una relación Padre e Hijo antes de la encarnación de Jesús ya que Él se refiere a la gloria que tenía con el Padre antes de que el mundo fuera hecho.

1 Juan 1:2-3, dice: “(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eternal, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); 3lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” Estos versículos hablan de la relación actual entre el Padre y el Hijo después de la ascensión de Cristo al cielo. Todavía podemos ver la relación Padre e Hijo siendo enseñada claramente en la Escritura. Las designaciones del Padre y del Hijo muestran la relación entre ellos; no una relación de la carne al espíritu, sino del Padre, el cual es llamado Dios y del Hijo el cual es llamado Dios.

Si Dios es una persona, ¿por qué estamos llamados a tener una relación con el Padre y con Su Hijo? Si Dios es una persona, ¿por qué Él hizo al mundo a través del Hijo? Si Dios es una persona, ¿por qué Jesús solicitó la gloria que había tenido con el Padre antes de que el mundo fuera?

Responder estas preguntas desde la perspectiva Unitaria no puede tener sentido, pero responderlas desde la perspectiva Trinitaria, sí tiene sentido. Podemos ver que dentro de la Trinidad, el Espíritu Santo es mandado por el Padre y por el Hijo. (Jn 14:26; 15:26). Vemos también que el Padre mandó al Hijo y que el Padre hizo al mundo a través del Hijo, que estamos para tener una relación con el Padre y con el Hijo y también con el Espíritu Santo de acuerdo con 1 Co 13:14.

Conclusión

Permítame concluir diciendo que creo que le he mostrado adecuadamente que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son las tres personas en la Divinidad. Cada una es llamada Dios; cada una habita en la persona del creyente; cada una tiene voluntad; cada una habla; cada una usa pronombres relacionados a cada uno: tú, de mí, mía, mi, Ustedes, de Ustedes; cada uno es conciente de Sí y de los otros. La relación del Padre y del Hijo existe desde antes de la creación y esa relación existe actualmente. Tenemos la demostración de los atributos de la personalidad y la manifestación de la relación interna de la Trinidad entre el Padre y el Hijo.

Esta relación no ha cambiado y no cambiará ya que Dios no cambia: Malaquías 3:6. Dios es una Trinidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, Este es el Dios verdadero y viviente.

Gracias.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
CARM ison