El Islam y la Crucifixión de Jesús

Por, Ryan Turner

Introducción

Si la religión musulmana no es la religión de más rápido crecimiento en el mundo, se encuentra dentro de estas. Entre sus muchas diferencias con el cristianismo es que esta niega la crucifixión y resurrección de Jesús. Si los musulmanes creen en una teoría de la sustitución (que otra persona fue crucificada en el lugar de Jesús), en la teoría de la ascensión (que Jesús fue rescatado de la cruz y ascendió al cielo), o la teoría del desvanecimiento (Jesús no murió verdaderamente en la cruz sino que sobrevivió a los rigores de la crucifixión), cada una de estas niega claramente la muerte de Jesús por crucifixión.  Esta creencia islámica no es sólo algo que los musulmanes han confabulado en respuesta al cristianismo. El Corán mismo niega claramente la crucifixión de Jesús:

  • Sura 4:157-158: “y por haber ellos [los Judíos] dicho [alardeando]: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento [seguro] de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, 158sino que Alá lo elevó a Sí. Alá es poderoso, sabio ”.1

El Punto de vista musulmán

Comentando acerca de la Sura anterior, el reconocido traductor y comentarista coránico, Yusuf Ali, declara: “La enseñanza Coránica es que Cristo no fue crucificado ni muerto por los Judíos…”2 El apologeta y autor musulmán Ahmed Deedat está de acuerdo: “Sobre el tema de la crucifixión en el Santo Corán al Musulmán se le dice en términos muy claros…que ellos no lo mataron a Él ni lo crucificaron a Él.”3

Por lo tanto y claramente vemos que la enseñanza coránica es que Jesús no murió crucificado, lo cual está en directa contradicción con el cristianismo, el cual dice que no hay salvación aparte de la ofrecida en la cruz:

  • Mateo 26:28: "porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados".
  • Marcos 14:22-24: "Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada".
  • 1ª Corintios 1:18: "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios".

Colocando todas las creencias teológicas a un lado, ¿qué sugiere la evidencia? ¿Murió realmente Jesús al ser crucificado o sólo pareció que había muerto?

La evidencia histórica

1) Las fuentes de los testigos

Existen muchas evidencias con las cuales puede uno argumentar en cuanto a la historicidad de la muerte de Cristo por crucifixión, y de las cuales sólo usaré algunas. La primera evidencia de la crucifixión de Jesús es la del testimonio de las fuentes de los testigos. Muchos musulmanes no creen que existe material de testigos en los registros de la crucifixión de Jesús. De hecho, un musulmán declara que: “Ni uno solo de los cristianos fue testigo con ellos [los judíos]. Más bien, los apóstoles se mantuvieron a distancia debido al miedo, y ninguno de ellos testificó acerca de la crucifixión”.4

Este argumento se basa principalmente en Mateo 26:56: “Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron”.5 Aunque los discípulos abandonaron a Jesús algunos de ellos fueron testigos desde la distancia (Marcos 14:54). Hubo también un discípulo anónimo a quien Jesús, mientras se encontraba en la cruz, le ordenó que cuidara de María (Juan 19:2-27). El evangelio de Lucas reporta que mientras Jesús estaba llevando la cruz, “…le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él”. (Lucas 23:27). Además de estas personas ya mencionadas, en los evangelios se encuentran referencias diseminadas de los líderes judíos (Mateo 27:41; Marcos 15:31), la del centurión romano (Mateo 27:54; Marcos 15:39; Lucas 23:47) y soldados (Mateo 27:35; Marcos 15:24; Lucas 23:35; Juan 19:18, 23) que fueron testigos de la crucifixión de Jesús. Que los musulmanes argumenten que la crucifixión no es histórica simplemente no cuadra con los registros históricos debido a que hubo multitud de testigos del hecho de que los romanos sí crucificaron a Jesús.

2) Evidencia médica

A la luz de la evidencia de los testigos en los evangelios, existe fuerte evidencia médica que confirma la historicidad de la muerte de Cristo tal y como es presentada en los evangelios. Antes de examinar la evidencia médica, como punto general, los romanos sabían cómo crucificar a sus víctimas. No tiene sentido suponer que los romanos le hubieran permitido a Jesús escapar de la cruz, ya que ellos sabían, en cuanto a la crucifixión,  cómo matar a alguien y reconocían cuándo alguien estaba muerto.

Ahora bien, y con relación a la evidencia médica especifica, los evangelios reportan condiciones claras de lo que una víctima crucificada hubiera experimentado.

Primero: En la experiencia previa a la crucifixión, Jesús, en el huerto de Getsemaní, y de acuerdo al evangelio de Lucas, sudó “…grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:44). De acuerdo a Alexander Methereel, Médico con Doctorado: “Esta es una condición médica conocida como hematidrosis”.6 (Nota del Traductor: La hematidrosis; llamada también hemohidrosis o hematohidrosis, es un trastorno muy excepcional en la que un ser humano suda sangre). Más tarde el Dr. Metherell reconoció que un stress tremendo como el que Jesús sufrió pudo haber producido este efecto.

Segundo: El deseo de Jesús, mientras se encontraba colgado de la cruz, de declararse sediento confirma el hecho de que probablemente estaba experimentando otra condición médica conocida como “shock hipovolémico”, el cual habría sido causado por la golpiza. De acuerdo al Dr. Metherell esta clase de shock hace cuatro cosas: “Primero: El corazón se acelera tratando de bombear sangre que no hay; segundo: La presión sanguínea cae, causando desmayo o un colapso; tercero: Los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen dejado; y cuarto: A la persona le da mucha sed en la medida en que el cuerpo necesita fluidos para reemplazar el volumen perdido de sangre”.7

Tercero: La evidencia de la lanza clavada confirma la idea de que Jesús efectivamente, sí murió en la cruz. Con relación a esto el Dr. Matherell declara que el shock hipovolémico causa un rápido latido del corazón el cual resulta en fluido alrededor del corazón llamado “derrame pericárdico”.8 El evangelio de Juan testifica de este hecho en Juan 19:34: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”. El doctor continúa: “La lanza, al parecer atravesó el pulmón derecho y el corazón, así que cuando la lanza fue retirada, algún fluido salió debido al derrame pericárdico y al derrame pleural. Esto tendría la apariencia de un fluido claro como el agua”.9 Por lo tanto, dadas las evidencias médicas anteriormente especificadas, El Diario de la Asociación Médica de los Estados Unidos está justificado a concluir: “…las interpretaciones basadas en la suposición de que Jesús no murió en la cruz parecen estar en contradicción con el conocimiento médico moderno”.10

3) Tempranas declaraciones en los credos

Además de la evidencia médica de la historicidad de los registros del evangelio, existe evidencia de los tempranos credos cristianos los cuales están ubicados en varios lugares del Nuevo Testamento incluyendo Lucas 24:34, partes de Filipenses 2 y 1ª Corintios 15.11 El credo que suministra la más fuerte evidencia en la muerte y resurrección de Jesús es el de 1ª Corintios 15:3-5:

  • “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.”

Estos pocos versículos son sólo un ejemplo de una más larga declaración de Pablo en las apariciones posteriores de Jesús. Los versículos del 6 al 8 hablan de que Jesús se le apareció a más de 500 personas, a Santiago, a los apóstoles y al Pablo mismo. Algunos eruditos dudan del hecho de que el credo continúa después del v. 5; sin embargo, como anota Gary Habermas: “prácticamente se ha acordado por todos los eruditos que el credo incluye por lo menos los versículos 3, 4 y 5”.12

Los eruditos creen que 1ª Corintios 15:3-5 es un credo por un número de razones. Primero: Hay ciertas palabras en el texto que indican que alguien estaba pasando la tradición. William Lane Craig nota que el uso de “y que” en el pasaje, muestra que alguien estaba pasando la tradición.13 Otra palabra también indica la entrega de la tradición, como: “recibí”14 Segundo: Existen muchas palabras no paulinas en el texto tales como: “por nuestros pecados”, “conforme a las Escrituras”, “que resucitó”, “tercer día”, “que apareció”, “a los doce”, las cuales indican que Pablo probablemente no compuso este texto por sí mismo.15 Estas son algunas de las razones de por qué los eruditos piensan que este texto es un credo y “numerosos teólogos críticos lo fechan entre tres y ocho años después de la crucifixión de Jesús”.16

Aunque hay fuerte evidencia de que 1ª Corintios 15 contiene un credo temprano, sin embargo, la cuestión plantea las siguientes preguntas: ¿Cómo encuentran los eruditos la fecha del credo? Los eruditos generalmente empiezan desde la crucifixión de Jesús la cual data del 30 d. C., para entonces seguir con el hecho de la conversión de Pablo, la cual se llevó a cabo alrededor del 33 al 35 d. C.17 Ellos entonces proceden al propio testimonio de Pablo en Gálatas 1. En este pasaje, Pablo declara: “Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días”. Por el simple hecho de que Pablo dice el tiempo cuando fue a ver a Pedro, uno puede fechar este evento entre el 36-38 d. C. Todavía, mientras se encontraba en Jerusalén, Pablo posiblemente recibió el credo incluido en 1ª Corintios. Habermas está de acuerdo: "… la presencia de Pedro y Santiago en la lista de las apariciones (1 Co 15:5, 7) indica la probabilidad de Pablo recibió este credo de los apóstoles cuando visitó a Jerusalén".18 Por lo tanto, dada la anterior evidencia, el credo de 1ª Corintios está dentro de los siguientes ocho años de la crucifixión de Jesús. Además, si agregamos la idea de que Pedro tuvo el credo por un tiempo antes de entregárselo a Pablo, "uno tiene que reconocer que prácticamente se remonta a los mismos eventos".19

Además del hecho de que este credo es temprano, la evidencia del credo señala los registros de los testigos de las apariciones después de la resurrección de Jesús. El v. 5 declara: “y que apareció a Cefas, y después a los doce”. Este versículo indica que los discípulos vieron a Jesús colectivamente. Habermas declara: “ aun si tomamos el credo más corto y lo dejamos en el versículo 5, todavía tenemos un reporte de testigo de una experiencia colectiva: Una aparición a los doce”.20 Por lo tanto, esta es una fuerte evidencia de la crucifixión y resurrección de Jesús. No sólo es el credo temprano, sino que este contiene registros de testigos. Aún más, el hecho de que el credo reconozca la muerte y resurrección de Jesús es fuerte evidencia de la muerte de Jesús por crucifixión. Dado que el material es sin duda temprano, este muestra el hecho de que los seguidores de Jesús creen que Jesús murió muy temprano en el cristianismo. A la luz de este testimonio temprano a la resurrección de Jesús, esto señala hacia una muerte de alguna clase. Sin la muerte de Cristo, no hay resurrección de Cristo y una resurrección, presupone una muerte de alguna clase. Por lo tanto, las apariciones después de la resurrección en 1ª Corintios 15, suministran fuerte evidencia de que Jesús murió realmente por crucifixión.

Junto con el credo temprano en 1ª Corintios 15, hay también un material de predicación temprano que da fe de la crucifixión de Jesús en el Libro de Hechos. Habermas, en su resumen de los credos en el Nuevo Testamento, menciona cinco lugares específicos en el Libro de Hechos que menciona la curicifixion.21 Con relación a algunos de estos pasajes de Hechos, John Dranes declara: “no puede haber duda de que en los primeros capítulos de Hechos, su autor ha preservado material de fuentes muy tempranas”.22 Estos versículos, además del credo en 1ª Corintios 15 suministran evidencia específica para la muerte de Jesús por crucifixión. Entre las muchas razones que los eruditos creen que estos son credos, es la teología no desarrollada en estos.23 En Hechos 2:23, Pedro declara: “a éste [Jesús], entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole”. Otra vez, Pedro presenta su punto en Hechos 2:36: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Por lo tanto, tenemos claras referencias a la crucifixión de Jesús, no sólo por un testimonio temprano que alude a la crucifixión, sino también por la predicación de los apóstoles.

4) El cambio de los discípulos y el emerger de la iglesia cristiana

Otra fuerte evidencia de la crucifixión y resurrección de Jesús es el cambio de los discípulos y el emerger de la naciente iglesia cristiana. Es un hecho histórico que la iglesia cristiana se originó en el siglo 1º. Esto es algo en lo que cristianos y musulmanes pueden estar de acuerdo. Sin embargo, la hipótesis de que Jesús nunca murió en la cruz no se tiene en cuenta para el fenómeno del nacimiento de la iglesia. Como se ha mostrado, hubo muchas personas que fueron testigos de la muerte de Jesús, pero si los discípulos empezaron a predicar a un Mesías crucificado y resucitado como sugiere el Libro de los Hechos,  estos testigos hubieran podido producir el cuerpo de Jesús si Él no había muerto. James Packer declara: “…. ¿cómo podría la resurrección de Jesús haber sido tan exitosamente proclamada en Jerusalén si Su cuerpo podría ser reproducido?”24 Por lo tanto y simplemente, cualquier teoría sobre la no crucifixión de Jesús no tendría sentido.

5) El fracaso en las teorías alternas de la crucifixión

En conclusión, las teorías naturalistas simplemente, no registran adecuadamente la anterior evidencia. Para que los musulmanes crean que Jesús no murió verdaderamente en una cruz no explica para nada el surgir de la iglesia cristiana. Se ha mostrado que los cristianos predicaron la muerte y resurrección demasiado temprano en la historia de la Iglesia y que muchos de ellos, murieron por sus creencias. Suponer que los discípulos no sabían que Jesús había muerto verdaderamente en la cruz y que resucitó de entre los muertos, no encaja con el hecho de la existencia de testigos muy tempranos los cuales elaboraron un credo el cual indica que Jesús murió crucificado y que resucitó de entre los muertos. Segundo, suponer que los discípulos sabían que Jesús no murió en la cruz y proclamarlo después como corporalmente resucitado, es, simplemente absurdo. Las personas, ciertamente mueren por cosas que ellos creen son ciertas; pero morir por algo que ellos saben es falso, es más allá de toda credulidad.  Por lo tanto, debido al testimonio de los testigos, la evidencia médica, las apariciones de Jesús corporalmente, y el nacimiento de la iglesia cristiana, hace de la crucifixión un hecho histórico el cual, debe ser considerado por todo musulmán.


Este artículo también está disponible: Inglés, Norsk

  • 1. Abdullah Yusuf Ali, “El Significado del Santo Corán” (“The Meaning of the Holy Qur’an”), Décima Edición. (Beltsville, MD: Amana, 1999), 235-36.
  • 2. Ali, 236.
  • 3. Josh McDowell y John Gilchrist, “El Debate del Islam” (“The Islam Debate”), San Bernardino: Here’s Life Publishers, 1983, 143.
  • 4. Ibn Taymiyya, “Una respuesta teológica musulmana al cristianismo” (“A Muslim Theologian’s Response to Christianity”), editada y traducida por Thomas F. Michel (Delmar, NY: Caravan Books, 1984), 110, en Norman L. Geisler y Abdul Saleeb, “Respondiendo al islam: La medialuna a la luz de la cruz” (“Answering Islam: The Crescent in Light of the Cross”), Segunda Edición (Grand Rapids: Baker, 2002), 280.
  • 5. Ver también Marcos 14:50. Todas las citas bíblicas, a menos que se diga lo contrario son tomadas de la VRV60.
  • 6. Lee Strobel, “El Caso de Cristo: Una investigación personal de un periodista de la evidencia de Jesús” (“The Case for Christ: A Journalist’s Personal Investigation of the Evidence for Jesús”), Grand Rapids: Zondervan, 1998, 195.
  • 7. Ibíd., 196.
  • 8. Ibid., 199.
  • 9. Ibíd.
  • 10. “El Diario de la Asociación Médica de los Estado Unidos” (“The Journal of the American Medical Association”), 21 de marzo de 1986, 1463, en Geisler y Saleeb, 236.
  • 11. Gary R. Habermas, “El Jesús histórico: Antigua evidencia de la vida de Cristo” (“The Historical Jesus: Ancient Evidence for the Life of Christ”), Joplin, MO: College Press, 1996, 145, 149, 153.
  • 12. Gary R. Habermas y Antony G. N. Flew, “¿Resucitó Jesús de entre los muertos?” (“Did Jesus Rise from the Dead?”), editor Terry L. Miethe (San Francisco: Harper & Row Publishers, 1987), 161.
  • 13. William Lane Craig, “La Tumba vacía de Jesús” en “En defensa de milagros: Un caso completo de la acción de Dios en la historia”  (“The Empty Tomb of Jesus”, en, “In Defense of Miracles: A Comprehensive Case for God’s Action in History”), editores Douglas Geivett y Gary R. Habermas (Downers Grove, IL: Inter Varsity Press, 1997), 249.
  • 14. Habermas, “El Jesús histórico” (“The Historical Jesús”), 153.
  • 15. Ibid., 154.
  • 16. Ibíd.
  • 17. Ibíd., 155.
  • 18. Ibíd.
  • 19. Ibíd.
  • 20. Habermas y Flew, 85.
  • 21. Hechos 2:23, 36; 4:10; 5:30; 10:39 en Habermas, 151.
  • 22. John Drane, “Presentando el Nuevo Testamento” (“Introducing the New Testament”), San Francisco: Harper y Row, 1986, 99, en Habermas, 149.
  • 23. Habermas, 149.
  • 24. Habermas y Flew, 149.

 

 

 

 
 
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