El Mormonismo al Descubierto: Testimonios de Barton Stafford y Henry Harris

EL TESTIMONIO DE BARTON STAFFORD
Manchester, Condado de Ontario, N. Y., Noviembre 3, 1833

 

Siendo llamado para dar una declaración o del carácter de la familia del Senador José Smith, por lo que sé, puedo declarar que me hice conocido de ellos en 1820, y supe de ellos hasta 1831, cuando dejaron este vecindario. Senador Smith, era un borracho notable  y la mayor parte de su familia siguió su ejemplo, especialmente José Hijo, el cual era muy adicto al desenfreno.  En breve, nadie de la familia podía exigir el más mínimo respeto. Un día, y desde que él declaró ser inspirado por el Señor para traducir el Libro de Mormón, mientras él se encontraba en el trabajo, en el campo de mi padre, se emborrachó con una mezcla de sidra, melaza y agua. Encontró que sus piernas no le respondían para hacer su labor, se apoyó en la cerca y de colgó de ahí por un tiempo; finalmente, y después de recuperado se encontró peleando con uno de los trabajadores, quien le rasgó su camisa hasta casi quitársela. Su esposa, quien se encontraba de visita en nuestra casa, parecía estar muy apenada por su conducta, y para proteger su espalda de los rayos del sol, y esconder su desnudez, le tiró el chal sobre sus hombros y en esta difícil situación acompañó al Profeta a casa. Cuando se encontraba borracho y con una falsa evidencia de su piedad y devoción, frecuentemente ¡hacía de su religión el tópico de conversación¡

BARTON STAFFORD, Estado de Nueva York, Condado Wayne, firmado:

Yo certifico que el día 9 de Diciembre de 1833, él personalmente se presentó delante de mí, quien es mencionado anteriormente, Barton Stafford, conocido por mí, y afirmó solemnemente, de acuerdo a la ley, acerca de la verdad de la anterior declaración y suscribió la misma.

THOS. P. BALDWIN, un Juez de la Corte del Condado de Wayne.

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Yo, Henry Harris, realmente declaro que me hice conocido con la familia del Senador José Smith, alrededor del año 1820, en el pueblo de Manchester, N. York. Ellos eran una familia que muy poco trabajaba; el jefe que de ellos hicieron lo que más hacía era excavar buscando dinero. José Smith, Hijo, el Profeta mentiroso, acostumbraba a hacer farsas acerca de fortunas; él tenía una piedra la cual acostumbraba a colocarla en su sombrero, por medio de la cual profesaba acerca de las personas diciéndoles sus destinos.

José Smith, Hijo,  Martin Harris y otros, tenían la costumbre de reunirse en privado, un poco antes que las planchas de oro fueran encontradas, y eran familiarmente conocidos por el nombre de la “Compañía de la Biblia de Oro.”

Ellos eran considerados por la comunidad en la cual vivían, como un grupo de hombres mentirosos e indolentes y ninguna confianza podía ser colocada en ellos.

El carácter de José Smith, Hijo, en cuando a verdad y veracidad, era tal, que no le creería a él ni que estuviera hablando bajo juramento. Estuve una vez en un jurado delante de una Corte de Justicia y el jurado ni pudo, ni creyó su testimonio como verdadero. Después de pretender haber encontrado las planchas de oro, tuve una conversación con él, y le pregunté que dónde las había encontrado y cómo había sabido dónde estaban. Él dijo que había una revelación de Dios que le había dicho que estaban escondidas en una cierta colina y miró en su piedra (la que utilizaba en el sombrero) y las vio en el lugar en que estaban depositadas; que un ángel se le apareció y le dijo que no podía sacar las planchas hasta que no estuviera casado; y que cuando él viera a la mujer que sería su esposa, él la reconocería; y ella también lo reconocería a él. Entonces, se fue a Pennsylvania, tomó su esposa y ambos regresaron y tomaron las planchas de oro. Él dijo que esto le había sido revelado a él, que nadie más podría ver las planchas sino él mismo y su esposa.

Entonces le pregunté a él que letras estaban grabadas en estas; él dijo letras cursivas escritas en un lenguaje desconocido y que él había copiado y mandado algunas de las palabras al Dr. Mitchell y Profesor Anthon de Nueva York. Él contó que al mirar las planchas no pudo entender las palabras, pero se le fue dado a conocer que él era la persona que debía traducirlas y que al mirar a través de la piedra iba a ser capaz de hacer la traducción.

Después de que el Libro fue publicado, frecuentemente le bromeaba pidiéndole una copia. Él pidió catorce chelines por cada uno de éstos; yo le dije que no le daría tanto; él me respondió que había tenido una revelación y que debía venderlos a ese precio.

Algún tiempo después de esto, hablé con Martin Harris acerca de comprar uno de los Libros y me dijo que ellos habían tenido una nueva revelación, que ellos tal vez podrían venderlos a diez chelines por pieza.

Estado de Ohio, Condado de Cuyahoga, firmado:

Personalmente apareció ante mí, Henry Harris, e hizo juramento en forma de acuerdo con la ley, que las siguientes declaraciones suscritas por él son verdaderas.

JONATHAN LAPHAM, Juez de paz.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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