Jesús es un hombre

Por, Matt Slick

Una de las doctrinas bíblicas menos conocidas con relación a Jesús es la de que es un hombre en estos momentos. Muchos no saben que en el cielo, Jesús es un hombre, aun cuando se encuentra en un cuerpo glorificado. Algunos objetan esto y citan varias razones (las cuales están respondidas al final de este artículo) para negar Su humanidad actual. Pues bien, ellos están en un error. A continuación hay una demostración bíblica que Jesús se encuentra tanto en Su naturaleza divina como en la humana.

Es bíblicamente correcto decir que ahora mismo, Jesús es un hombre glorificado en el cielo. Pero sería equivocado decir que Él era simplemente un hombre. En naturaleza, Jesús es, tanto divino —Dios— como humano al mismo tiempo.

  • Colosenses 2:9: “Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina”.

En estos momentos la humanidad de Jesús es importante por dos razones: Primera: esto es lo que la Biblia enseña. Segunda: como hombre, Jesús es un Sumo Sacerdote para siempre, de acuerdo al orden de Melquisedec; y como sacerdote Él intercede por nosotros por la eternidad.

  • Hebreos 6:20: “donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.
  • Hebreos 7:25: “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por medio de Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

Para que Jesús fuera un sacerdote, Él tenía que ser un hombre. Un espíritu no puede ser un sacerdote según el orden de Melquisedec y si Jesús no fuera hombre ahora mismo, Él no podría seguir adelante con Su sacerdocio, ni tampoco podría interceder por nosotros. Por lo tanto, negar la humanidad actual de Jesús es negar Su sacerdocio y Su intercesión en nuestro beneficio. Sin Su intercesión estaríamos perdidos.

  1. Jesús murió
    1. No hay discusión acerca de que Jesús murió en la cruz; excepto claro está para algunos cultos no cristianos y ateos que niegan cualquier registro bíblico. Aun así, las Escrituras nos enseñan que Jesús murió.
      1. 1ª Tesalonicenses 4:14: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él”.
  2. Jesús resucitó de entre los muertos físicamente
    1. La Biblia nos enseña que Jesús resucitó de entre los muertos. Desafortunadamente algunos cristianos no son conscientes de que Jesús resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió, aunque éste, era un cuerpo glorificado. Vemos que Jesús profetizó la resurrección de Su cuerpo físico en Juan 2:19-21 y esto, de hecho se cumplió:
      1. Juan 2:19-21: “Respondió Jesús, y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron entonces los judíos: Durante cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo”.
      2. Lucas 24:39: “Ved mis manos y mis pies, que Yo mismo soy; palpadme y ved, pues un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que Yo tengo”.
      3. Juan 20:19-20: “Entonces los escribas y los principales sacerdotes trataron de echarle mano en aquella hora, porque entendieron que había dicho esa parábola contra ellos, pero temieron al pueblo. 20 Y acechándolo, enviaron espías que pretendieran ser justos, para atraparlo en alguna palabra, a fin de entregarlo al poder y autoridad del procurador”.
      4. Juan 20:27: “Luego dice a Tomás: Trae acá tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”.
      5. 1ª Corintios 15:14: “y si el Mesías no fue resucitado, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe”.
        1. Pero afirmar simplemente que Jesús resucitó de entre los muertos no es suficiente. Se debe declarar que Jesús resucitó físicamente, a menos que las mismas palabras de Jesús sean negadas.
  3. Después de la crucifixión y resurrección
    1. Jesús se apareció a varias personas para mostrar que Él había resucitado físicamente. En los versículos anteriores, vemos que Jesús dijo que Él levantaría el templo de Su cuerpo. Así lo hizo y el cuerpo en el que Él resucitó de entre los muertos fue el mismo con el que murió en la cruz, y debido a que retuvo las heridas físicas de Su crucifixión, éstas, se podían ver en Sus manos y costado.
    2. Me gustaría anotar aquí que si alguien niega la resurrección de Cristo, su fe es vana y esa persona no es un cristiano verdadero. No es suficiente decir que Cristo resucitó de entre los muertos. Ud. debe saber que lo hizo físicamente. Una resurrección de “espíritu” no es una resurrección de cuerpo y sin la resurrección del cuerpo de Cristo, la muerte no hubiera sido conquistada y nuestra fe sería vana.
  4. El cuerpo resucitado de Jesús era un cuerpo glorificado
    1. Jesús resucitó físicamente de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió. Pero, ¿qué clase de cuerpo fue éste en el que resucitó físicamente? ¿Estaría sujeto a morir nuevamente? ¿Crecería este cuerpo cansado o se volvería viejo? La Biblia nos habla acerca del cuerpo resucitado, el cual recibirán todos los cristianos en el futuro.
      1. 1ª Corintios 15:35, 40-49: “35 Pero dirá alguno: ¿Cómo son resucitados los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vienen? 40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una, en verdad, es la gloria de los celestiales, y otra, la de los terrenales; 41 una es la gloria del sol; y otra, la gloria de la luna; y otra, la gloria de las estrellas; porque una estrella difiere de otra en gloria. 42 Así también es la resurrección de los muertos: Se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; 43 se siembra en humillación, resucita en gloria; se siembra en debilidad, resucita con poder; 44 se siembra cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, hay también espiritual. 45 Así también está escrito: El primer hombre, Adam, fue hecho un ser viviente; el postrer Adam, un espíritu vivificante. 46 Pero no es primero lo espiritual, sino lo físico; luego, lo espiritual. 47 El primer hombre, sacado de la tierra, es terrenal; el segundo Hombre, venido del cielo. 48 Como el terrenal, así también los terrenales, y como el celestial, así también los celestiales. 49 Y así como exhibimos la imagen del terrenal, exhibiremos también la imagen del celestial”.
      2. Estos versículos nos dicen que algo sucede al cuerpo que es resucitado de entre los muertos. Note que el versículo 44 dice, “se siembra cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, hay también espiritual”. El mismo cuerpo que se siembra (con referencia al cuerpo cuando muere) es resucitado como cuerpo espiritual. El cuerpo animal (o natural), es el cuerpo con el que nacemos. El cuerpo animal muere y es resucitado de entre los muertos; pero cuando éste es resucitado, es cambiado a un cuerpo espiritual. El cuerpo resucitado es diferente del cuerpo animal tanto en sus habilidades como en sus cualidades como lo demostró Jesús; sin embargo, y esto es de gran importancia, es el mismo cuerpo que el anterior; sólo que “mejorado”, “glorificado”, “espiritualizado”, etc. Vemos esto en el hecho de que Jesús retuvo las heridas de Su crucifixión como se evidenció en Sus manos y costado (Juan 20:27), aun así, Él pudo simplemente aparecer en medio de un cuarto sin necesidad de utilizar la puerta (Juan 20:19-20). Jesús fue resucitado con el mismo cuerpo con el que murió, sin embargo, éste había sido glorificado.
  5. Jesús es un hombre en un cuerpo glorificado
    1. Ya hemos visto que Jesús fue resucitado de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió, pero ese cuerpo era glorificado. Sin embargo, algunas personas creen que en la ascensión de Jesús, de alguna manera, Él cambió Su cuerpo físico a uno espiritual debido a que no lo necesitaba más. Pero esto no es lo que enseña la Biblia, ni tampoco hay algún lugar donde se declare que Jesús dejó de ser un hombre. De todas formas, el Nuevo Testamento dice que Él es todavía un hombre.
      1. Colosenses 2:9: “Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina”.
      2. 1ª Timoteo 2:5: “pues hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesús el hombre, el Mesías”.
        1. Aquí podemos ver que Jesús es llamado “hombre”. Como en Colosenses 2:9, ambas oraciones están en el presente simple, declarando claramente que Jesús es un hombre.
      3. Apocalipsis 1:17-18: “Cuando lo vi, caí como muerto a sus pies, pero Él puso su diestra sobre mí, diciendo: No temas, Yo soy el Primero y el Postrero, 18 y el que vive, aunque estuve muerto, pero he aquí vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades”.
    2. Note que en Colosenses 2:9 el verbo “vive” se encuentra en el presente simple. Colosenses fue escrito después de la ascensión de Jesús al cielo y Pablo nos dice que Jesús se encuentra en forma corporal, pero que Él vive “toda la plenitud de la Naturaleza Divina”. ¿Qué cuerpo sería éste? El mismo cuerpo con el que fue resucitado. Para aclarar que Jesús es un hombre, lea el versículo 18 en Apocalipsis 1. En éste, Jesús está en el cielo y Juan el apóstol cae a los pies de Jesús; inmediatamente después, Jesús coloca Su diestra sobre él. De estos versículos podemos ver claramente que Jesús se encuentra en forma corporal.
  6. Respuestas a las objeciones
    1. La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Algunos argumentan que la Biblia dice que la carne y la sangre no pueden ir al cielo como está establecido en 1ª Corintios 15:50: “Pero esto digo, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción”.
      1. El término “la carne y la sangre” es una frase usada para designar el estado natural, el estado carnal del hombre.
        1. Mateo 16:17: “Respondió Jesús y le dijo: Bienaventurado eres Simón bar Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.
        2. Gálatas 1:16: “revelar a su Hijo en mí para que lo proclamara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre”.
        3. Efesios 6:12: “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores del mundo de las tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
        4. Hebreos 2:14: “Así que, por cuanto los hijos fueron consubstanciales con sangre y carne, de igual manera Él también participó de estas, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”.
    2. Después de la resurrección Jesús dijo: “Ved mis manos y mis pies, que Yo mismo soy; palpadme y ved, pues un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que Yo tengo” (Lucas 24:39). Jesús establece específicamente que Él tenía carne y huesos, no carne y sangre. Esto parecería ser como un juego de palabras, pero no lo es. Cada palabra está inspirada en la Biblia y Jesús escogió Sus palabras por una razón. Recuerde: la sangre de Jesús fue totalmente vaciada de Su cuerpo en la cruz. Es precisamente Su sangre la que nos limpia de nuestros pecados: “Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7). Jesús fue el sacrificio perfecto y Su sangre nos limpia. Por lo tanto, la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, pero la carne y los huesos sí pueden.
    3. El último Adán se convirtió en un espíritu dador de vida. 1ª Corintios 15:45 dice: “Así también está escrito: El primer hombre, Adam, fue hecho un ser viviente; el postrer Adam, un espíritu vivificante”. Este versículo no está diciendo que Jesús está sin cuerpo, sino que Él es un espíritu dador de vida; vivificante. Esto es, como el último Adán que es, da vida a las personas. (Juan 10:27-28). Aún más, aquí se está diciendo que el cuerpo resucitado de Jesús se encuentra equipado para estar tanto en el reino físico como en el espiritual.

 

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