La Organización El Atalaya es el siervo fiel y discreto

El Atalaya 1/15/1969, páginas 50-51
“¿Está Usted listo para las responsabilidades de un testigo bautizado?”

“Jesús predijo que entre su pueblo habría una clase de ‘siervo fiel y discreto’ quien estaría suministrando alimento espiritual a la familia de siervos devotos Dios en la tierra, actuando como su canal de comunicación y supervisando que los intereses del Reino se lleven a cabo alrededor del mundo. (Mt 24:45-47). Estos siervos supervisores servirán como si estuvieran guiados en sus actividades por la mano derecha de Cristo,” (El Atalaya, Enero 15, 1969, páginas 50-51).

Comentario: Compare esta cita con la otra cita que se contradice y donde se declara que Charles Taze Russell es, efectivamente, el siervo fiel y discreto: “Miles de los lectores de los escritos del Pastor Russell creen que él llevó a cabo el papel de ‘ese siervo fiel y prudente’, y que su gran trabajo fue darle alimento a la familia de fe en tiempo apropiado. Su modestia y humildad  le impidió reclamar abiertamente este título pero lo admitió en muchas ocasiones en sus conversaciones privadas, (Para más detalles de su obra: El Atalaya, Junio 1, 1916).

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Continuación…

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El Bautismo trae responsabilidades y privilegios, pero también oposición. Jesús mostró que esta entrega de uno mismo a Jehová deberá tener prioridad en la vida de uno, aún sobre la familia o familiares si ellos se oponen. Sólo por la fidelidad de uno será hallado agradable a Jehová y tal vez convenza a la familia de uno con la importancia de seguir el mismo curso fiel que lleva a la vida. (Ro 10:13). Como dijo Jesús: “El que no lleva su madero de tormento y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo.” (Lc 14:26, 27). ¿Está Usted dispuesto a hacer esto? El objetivo hacia el que uno se dirige es la gran vida eterna. Debido a que la recompensa es grande, es razonable pensar que lograrlo no es fácil, pero con la ayuda de Jehová esto puede alcanzarse.  Jesús describió éste acceso como una puerta estrecha y un camino angosto que pocos encuentran, pero que una vez encontrado, es el camino a seguir sin importar los problemas a lo largo de éste. (Mt 7:14). Debido a que Jehová ha mostrado tal amor por nosotros a través del sacrificio de su Hijo, para hacer este prospecto de vida posible, queremos también mostrar amor por Él sin cambios bruscos, viviendo dedicados. 1 Jn 4:9.

Una vez que uno es bautizado, no se echa hacia atrás para descansar en sus laureles, pensando que uno ya ha hecho lo que Dios requiere. Éste no es el final del camino, sino el principio; así como Jesús mostró. Fue después de su bautismo que él comenzó su ministerio público, entregándose a la obra de la predicación, a pesar de la oposición y el odio manifestado por la clase religiosa en sus días, odio, que sólo se aplacaría por su muerte. Así que, reconociendo la obra delante de nosotros, aquel que se dedica a Jehová necesita estar seguro de estar bien equipado para esto. Esto significa estudiar. No sólo a través del estudio congregacional, sino con el estudio personal de la Biblia, de manera que cuando necesitemos respuestas convincentes de la Biblia para ayudar a alguien a apreciar la verdad, podamos dársela. (1 Ti 4:16). Como Proverbios 18:15 dice: “El corazón del entendido adquiere conocimiento, y el oído de los sabios procura hallar conocimiento.” Pedro urgió: “No; sino sigan creciendo en la bondad inmerecida y en el conocimiento de nuestro Señor.” (2 P 3:18). Pedro aconsejó: “Haz lo sumo posible para presentarte aprobado a Dios, trabajador que no tiene de qué avergonzarse, que maneja la palabra de la verdad correctamente.” (2 Ti 2:15).

Finalmente, Hebreos 6:1 anima: “…pasemos adelante a la madurez,…” Así que el Testigo Bautizado no se detiene o deja su estudio de las Escrituras sólo porque ahora es bautizado o tal vez porque aquel con quien estaba estudiando previamente con él/ella dejó de prestarle su asistencia. Más bien, ve la necesidad de continuar creciendo en conocimiento y virtud y así, planea un horario definitivo para continuar su estudio personal y preguntar a Jehová a través de la oración que le ayude por medio de su espíritu para entender su Palabra aún más en la medida en que el tiempo pasa. (Pr 2:4-6; Stg 1:5). Él/Ella reconoce esto como una de las responsabilidades de un Testigo bautizado para poder mantenerse espiritualmente fuerte.

Su estudio, así como también asociación…

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…con el pueblo de Jehová lo ayuda a él/ella a entender lo que Jehová tiene, no sólo una organización de personas visible celestialmente sino también terrenalmente, haciendo su voluntad. Jesús predijo que entre su pueblo habría una clase de ‘siervo fiel y discreto’ quien estaría suministrando alimento espiritual a la familia de siervos devotos Dios en la tierra, actuando como su canal de comunicación y supervisando que los intereses del Reino se lleven a cabo alrededor del mundo. (Mt 24:45-47). Estos siervos supervisores servirán como si estuvieran guiados en sus actividades por la mano derecha de Cristo,” Ellos adquieren el mismo punto de vista que Jesús tuvo cuando le dijo a Jehová: “…Sin embargo, que no se efectúe mi voluntad, sino la tuya.” (Lc 22:42). Para ilustrar esta armonía que prevalecería en la organización de Jehová, Jesús la comparó a una vid con ramas. (Jn 15:1-10). Jehová es el Gran Cultivador, Jesús es la vid y aquellos que llegan a la unión espiritual con él son las ramas. Esto, hoy día, claramente necesita un reconocimiento de la organización de Jehová. Esta vid es productiva llevando fruto, el cual durará hasta Armagedón. He 13:7, 17.

¿Qué clase de fruto es ese que aquellos sujetados a la vid deberán llevar para poder tener el favor de Dios y evitar ser podados como retoños improductivos? En realidad, las Escrituras mencionan dos clases de frutos que un Cristiano se esforzará en cultivar. Uno, es el fruto del espíritu, que incluye: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio. (Gá 5:22, 23). Para estar en armonía con Cristo y ser complaciente a Jehová, estas cualidades deben ser producidas. Pero queremos ver tal fruto, no solo en nosotros mismos, sino también en otros. Aquellos que son discípulos de Cristo entienden que es la voluntad de Jehová que ellos también hagan discípulos de otros. Como dice Proverbios 11:30: “El fruto del justo es un árbol de vida, y el que está ganando almas es sabio.” Esta fue la obra a la que Pablo y los primeros Cristianos se entregaron. Pablo le escribió a los Romanos (1:13) que él quería que no ignoraran, que muchas veces se propuso ir a ellos pero—“he sido estorbado hasta ahora— para adquirir algún fruto también entre ustedes lo mismo que entre las demás naciones.” El se refiere a esto como el fruto del Reino o los discípulos Cristianos. Cada uno de los que se dedican a Jehová tiene una responsabilidad en este sentido; deberá procurar adquirir fruto discipulando  personas de las naciones.

Continúa…

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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