María, como objeto de predicación y adoración

De la Colección del Vaticano, Volumen 1, Concilio Vaticano II, Los documentos Conciliares y Post Conciliares. Editor General Austin Flannery, O.P. Edición nueva y revisada de 1992; Compañía de publicación Costello [Costello Publishing Company], Northport, Nueva York. 1992, páginas 420-421 (Párrafo 65).

65. Pero mientras que para la mayoría de la iglesia la Santísima Virgen ya ha alcanzado esa perfección en la cual ella existe sin mancha o arruga (compárese Efesios 5:27), el fiel todavía lucha por conquistar el pecado e incrementar en santidad. Y así, torna sus ojos a María, modelo de virtudes,  quien brilla hacia adelante a toda la comunidad elegida. Meditando devotamente en ella y contemplándola a la luz de la Palabra hecha hombre, la Iglesia, reverentemente penetra más profundamente en el gran misterio de la Encarnación y viene a ser más y más como la esposa de ella. María, en una forma, habiendo entrado profundamente en la historia de la salvación, reúne en su persona las doctrinas más importantes de la Fe: y cuando ella es el objeto de predicación y adoración, ella, prontamente mueve al fiel para que venga a su hijo, a su sacrificio y al amor del Padre. Buscando la gloria de Cristo, la Iglesia se convierte más al tipo majestuoso de ella, y progresa continuamente en fe, esperanza y caridad, buscando y haciendo la voluntad de Dios en todas las cosas. La Iglesia, por lo tanto, en su trabajo apostólico también mira correctamente hacia ella la cual dio a luz a Cristo, el cual, quien fue así concebido del Espíritu Santo y nacido de una virgen, a fin de que por la iglesia él pudiera nacer y crecer en los corazones de los fieles. En su vida, la Virgen ha sido un modelo de ese amor maternal con el cual todos, quienes participan en la misión apostólica de la iglesia para la regeneración de la humanidad puedan ser animados.

IV. EL CULTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN LA IGLESIA1

66. Por gracia, María ha sido exaltada por encima de todos los ángeles y hombres a un segundo lugar sólo por el Hijo de ella, como la Santísima Madre de Dios la cual estuvo involucrada en los misterios de Cristo: ella es honrada fielmente por un culto especial en la Iglesia. Desde tiempos tempranos la Santísima Virgen es honrada bajo el titulo de Madre de Dios, en cuya protección los fieles juntamente toman refugio por medio de rezos en todos sus peligros y necesidades. En consecuencia, después del Concilio de Efeso, hubo un crecimiento importante en el culto de las personas de Dios hacia María, en veneración y amor, en invocación e imitación, de acuerdo a las palabras proféticas de ella: “todas las generaciones me llamarán Bienaventurada, porque él que es poderoso ha hecho grandes cosas a mí.” (Lucas 1:48).

Comentarios acerca de estos pasajes

  1. En ningún lugar de la Escritura se nos dice que pongamos nuestros ojos en nadie diferente al mismo Señor. Más bien, se nos dice que fijemos nuestros ojos en Jesús, quien es el único autor y consumador  de nuestra fe. (Hebreos 12:2). Jesús es además, el verdadero modelo de virtud. No es María. Aún cuando ella fue grandemente bienaventurada, y sin duda una mujer piadosa, ella, todavía necesitaba confesar la necesidad de un salvador: “Y mi espíritu se ha regocijado en Dios mi Salvador.” (Lucas 1:47 – Énfasis añadido). Contrario a la enseñanza de los Católicos Romanos que María era sin pecado, María misma admitió—y a diferencia de Jesús—que Dios era el salvador que ella necesitaba. Una persona sin pecado no necesita de un salvador. Sólo en la persona de Jesús la gracia y la verdad—y la virtud—son ejemplificadas grandemente. Nuestros ojos deben estar solamente en Jesús.
  2. ¿“Esposa”? Todavía estoy buscando lo que se quiere decir con el término “esposa”. (Séptima línea en el primer párrafo que inicia con el número 65).
  3. El único objeto propio y adecuado de predicación y adoración es Dios. Jesús dijo: “…Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” (Mt 4:10). El peligro más grande de tener a María como el objeto de la predicación y la adoración está advertido en Éxodo 20:4-5: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,” Dios, claramente nos advierte contra la creación de cualquier imagen que se convierta en ídolo, delante del cual no debemos inclinarnos ni tampoco honrar. La Palabra de Dios, va sin duda, contra las innumerables imágenes de María esparcidas alrededor del mundo Católico Romano tanto en iglesias como en hogares; sin duda, lugares sagrados de idolatría donde muchas veces y en un solo día, los Católicos limpiamente desobedecen el mandamiento de Dios ya sea inclinándose ante estas en adoración, veneración, respeto o como lo quieran llamar.
  4. Nosotros debemos mirar solamente hacia Cristo; poner nuestros ojos y esperar solamente en Él. Cuando quitamos nuestros ojos de Cristo y los colocamos en algo o en alguien más, Usted será extraviado de la verdad.
  5. ¿En qué lugar de la Escritura se enseña esto? ¿Dónde dice que María fue exaltada por encima de los ángeles y los hombres sólo por el hijo de ella? Esto significaría que María, posicionalmente, está exactamente debajo de Jesús, el creador del universo. De hecho, asumo que el lugar de Jesús es un lugar de autoridad, santidad, etc., y por lo tanto, los comentarios del Concilio Vaticano II no son para nada bíblicos. Esta enseñanza nunca será encontrada en las Escrituras y por lo tanto, se debe dejar de enseñar.
  6. “María es la Madre de Dios”. Este pensamiento es totalmente erróneo. María no es la Madre de Dios en el sentido que Dios, como creador del mismo universo y de todas las criaturas, incluyendo a María, tuviera una mamá. La naturaleza divina de Jesús no tiene madre ya que Dios es eterno y suficiente. La naturaleza humana de Jesús se tomó de la naturaleza humana de María, la mujer. Pero la naturaleza divina es de Dios. Pero aquí, debemos tener cuidado. Sin embargo, María es la madre de la persona de Cristo, el cual tiene dos naturalezas: la divina y la humana.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

  • 1. “Culto” en este sentido significa una comunidad de adorares y no el significado de “culto no Cristiano” que es usado con frecuencia para los Mormones, Testigos de Jehová, etc.

 

 

 

 
 
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