No hay Tratos con los Apostatas

No hay Tratos con los Apostatas
El Atalaya, 3/15/1986, páginas 12-14
“No se Dejen Sacudir Prontamente De Su Razón”

No hay Tratos con los Apostatas… “Cuando el prójimo nos dice: ‘No lea esto’ o ‘No escuche aquello’, podemos ser tentados a ignorar su consejo. Pero recuerde: en este caso Jehová es el que nos dice en su Palabra qué hacer. ¿Y qué dice él acerca de los apóstatas? ‘Evítalos’ (Ro 16:17, 18); ‘cesen de mezclarse en la compañía’ de ellos (1 Co 5:11); y “nunca los reciban [a ellos] en sus casas o les den un saludo [a ellos]” (2 Jn 9, 10). Estas son palabras enfáticas, direcciones claras. Si por curiosidad, fuéramos a leer la literatura de un apóstata conocido, ¿no sería lo mismo que invitar a este enemigo con derecho a la misma adoración en nuestra casa y relacionarnos con sus ideas apóstatas?” (El Atalaya, Marzo 15, 1986, página 13).

Comentario: Esto es útil cuando esto se trata de Testigos de Jehová que les gusta tratar a Cristianos. ¿Están siendo ellos desobedientes a la Organización El Atalaya por tener tratos con aquellos que se oponen a El Atalaya? Si es así, ellos están siendo desobedientes a la organización de Dios.

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El apóstol Pablo expresó esta preocupación: “Mas tengo miedo de que de algún modo, así como la serpiente sedujo a Eva por su astucia, las mentes de ustedes sean corrompidas y alejadas de la sinceridad y castidad que se deben al Cristo.” (2 Co 11:3). Pablo encontró necesario escribir con relación a algunas enseñanzas erróneas que estaban circulando en su tiempo. En su segunda carta a la congregación en Tesalónica, él escribió: “…les solicitamos que no se dejen sacudir prontamente de su razón, ni se dejen excitar tampoco mediante una expresión inspirada, ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día de Jehová esté aquí. Que nadie los seduzca de manera alguna,…” 2 Ts 2:1-3.

No Hay Tratos con los Apóstatas [el título del artículo en la sección – más en la parte inferior]

¿Qué hará si es confrontado con la enseñanza apóstata—razonamientos sutiles—que claman que en lo que los Testigos de Jehová creen no es la verdad? Por ejemplo, ¿Qué haría si recibe una carta o alguna literatura, la abre, e inmediatamente ve que es de un apóstata? ¿Le causaría curiosidad leerla sólo para ver lo que ésta dice? Usted puede pensar: “Esto no me va a afectar; estoy fuerte en la verdad. Además, si tenemos la verdad, no tenemos nada de que temer. La verdad pasará la prueba.” Al pensar de esta manera, algunos han alimentado sus mentes con el razonamiento apóstata y han sido presas de serios cuestionamientos y dudas. (Compare Stg 1:5-8). Así que recuerde la advertencia en 1ª Corintios 10:12: “Por consiguiente, el que piensa que está en pie, cuídese de no caer.”

Con ayuda amorosa de hermanos humanitarios, algunos, teniendo dudas sembradas por apóstatas después de un período de tiempo se han recuperado de sus confusiones y traumas espirituales. Pero este dolor podría haberse evitado. Se nos dice en Proverbios 11:9: “Por [su] boca el que es apóstata arruina a su semejante, pero por conocimiento son librados los justos.” Judas le dijo a los compañeros Cristianos que “También, continúen mostrando misericordia a algunos que tienen dudas; sálven[los], arrebatándo[los] del fuego.” (Judas 22, 23). Pablo, capataz de Timoteo le advirtió que instruyendo “con apacibilidad a los que no están favorablemente dispuestos; ya que Dios quizás les dé arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad, y recobren el juicio fuera del lazo del Diablo, ya que han sido pescados vivos por él para la voluntad de ese.” 2 Ti 2:25, 26.

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Trágicamente, otros se han ido a una completa oscuridad; aún más, han regresado a las enseñanzas erróneas de la Cristiandad. El apóstol Pedro escribió acerca de las consecuencias trágicas para aquellos que primeramente caminaron en la verdad pero que después se hicieron a un lado. Él dijo: “Ciertamente si, después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por un conocimiento exacto del Señor y Salvador Jesucristo, se envuelven de nuevo en estas mismas cosas y son vencidos, las condiciones finales han llegado a ser peores para ellos que las primeras.” Pedro dijo que ellos son como el perro que regresa a su vomito y la cerda bañada a revolcarse en el fango. 2 P 2:20-22.

Cuando el prójimo nos dice: ‘No lea esto’ o ‘No escuche aquellos’, podemos ser tentados a ignorar su consejo. Pero recuerde: en este caso Jehová es el que nos dice en su Palabra que hacer. ¿Y que dice él acerca de los apóstatas? ‘Evítalos’ (Ro 16:17, 18); ‘cesen de mezclarse en la compañía’ de ellos (1 Co 5:11); y “nunca los reciban [a ellos] en sus casas o les den un saludo [a ellos]” (2 Jn 9, 10). Estas son palabras enfáticas, direcciones claras. Si, por curiosidad, fuéramos a leer la literatura de un apóstata conocido, ¿no sería lo mismo que invitar a este enemigo con derecho a la misma adoración en nuestra casa y relacionarnos con sus ideas apóstatas?

Vamos a ilustrar estos temas de esta forma: Suponga que su hijo adolecente recibió material pornográfico por el correo. ¿Qué haría Usted? Si estaba inclinado a leer esto por curiosidad, ¿le diría Usted?: “Si, hijo, sigue adelante y lee ese material. No te hará daño.” Se nos ha enseñado desde la infancia que la inmoralidad es mala. Además, ¿Necesita Usted saber lo que está sucediendo en el mundo para poder ver que esto es realmente malo? ¿Razonaría Usted de esta manera? ¡Claro que no! Más bien, seguramente Usted señalará los peligros de leer literatura pornográfica y pedirá que esta sea destruida. ¿Por qué? Porque no importa cuán fuerte piense una persona que puede estar en la verdad, si alimenta su mente con las ideas pervertidas con tal clase de literatura, su mente y su corazón serán afectados. Un deseo equivocadamente persistente en el corazón puede crear eventualmente un apetito sexual pervertido. ¿El resultado? Santiago dice que cuando el deseo equivocado se convierte en fértil, éste da nacimiento al pecado, y el pecado lleva a la muerte. (Stg 1:15). Así que, ¿para que empezar la reacción en cadena?

Bien, si actuáramos tan decididamente para proteger a nuestros hijos de la exposición a la pornografía, ¿no esperaríamos que nuestro amoroso Padre celestial de igual forma nos advirtiera y protegería de la fornicación espiritual, incluyendo la apostasía? Él dice ¡Manténganse alejada de ésta!

Pero suponga que estamos predicando las buenas nuevas y las personas levantan preguntas u objeciones similares a aquellas que levantan los opositores. Claro está, si una persona no es sincera y escasamente desea argumentar, generalmente lo mejor es excusarnos y seguir a la siguiente puerta. Pero si alguien sinceramente pregunta acerca de ciertos reclamos de apóstatas, ¿Qué debemos hacer? Primero, podemos preguntar exactamente lo que ha causado esta inquietud. Puede que sólo sea un punto o dos. Entonces podemos apegarnos a este punto o a estos puntos y responder desde las Escrituras, desde las publicaciones de la Sociedad, y desde lo que verdaderamente sabemos acerca del tema. No necesitamos concluir que tenemos que leer un libro o panfleto que estén llenos con calumnias y verdades a medias para refutar los reclamos y falsas enseñanzas de los opositores.

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Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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