No sacrificar animales con mancha

Levítico 22:24 y Deuteronomio 17:1

  • Levítico 22:24: “No ofreceréis a Jehová animal con testículos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tierra lo ofreceréis.”
  • Deuteronomio 17:1: “No ofrecerás en sacrificio a Jehová tu Dios, buey o cordero en el cual haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación a Jehová tu Dios.”

El Antiguo Testamento está llenó de sacrificios de animales ofrecidos por los sacerdotes de Israel. Con estos sacrificios se intentaba remover los pecados de las personas y los de la nación. Pero de acuerdo a Hebreos 10:4, la sangre de los animales no puede limpiar en estos momentos a nadie de sus pecados. Los Israelitas estaba participando, por fe, del sistema sacrificial el cual fue instituido por Dios en el Jardín del Edén donde el Señor cubrió a Adán y a Eva con pieles de animales. Este sistema de sacrificios fue seguido por todo el Antiguo Testamento y es ampliamente detallado en el Libor de Levíticos. Este derramamiento de sangre era una representación del futuro sacrificio de Cristo cuando derramó Su sangre para la remisión de nuestros pecados. Jesús fue el sacrificio perfecto y verdadero de la expiación por nuestros pecados.

La razón del por qué el animal tenía que ser sin mancha o defecto físico se debía a que estos animales, aunque de forma imperfecta, representaban al Señor Jesús. De la forma como Jesús es sin mancha y sin defecto físico, así también los sacrificios del Antiguo Testamento tenían que ser también.


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