Paz: Legado de Cristo

El mundo busca a toda costa la paz. Paz para las luchas internas de un país. Paz entre esposos. Paz entre hermanos y hermanas de una misma familia. Paz entre amigos. Y así, sucesivamente. Aun las personas buscan tener “paz interior” y recurren a toda clase de pretextos para encontrarla en supuestos “maestros” o “iluminados” que a la larga, no tienen nada divino en ellos como para dar de forma efectiva la paz que se necesita en todo campo: tanto en el mundo físico como interior espiritual.

El Único Ser Divino y a la vez Hombre que promete esa paz se llama CRISTO y es, de hecho, Su legado tanto para el ser individual que se acerca a ÉL confiadamente para así poder llegar a Dios el Padre, como para tenerla en el mundo en general.

  • “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” (Romanos 5:1).
  • “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7).
  • “y por medio de él (Cristo) reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Colosenses 1:20).

La paz, es entonces, un DON DIVINO. Nadie podrá jamás dártela como JESÚS, DIOS Encarnado puede. Ningún ser “iluminado”, ni nadie que pretenda igualarse a Cristo ha podido declarar lo que ÉL ha declarado:

  • “Estas cosas os he hablado para que en mí (o sea en Cristo) tengáis paz. En el mundo tendréis aflicciones; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33).

 

 

 

 
 
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