¿Por qué tenemos que testificarle a las personas?

Se ha preguntado alguna vez “¿Por qué tengo que testificar?” Muchas razones vienen a nuestra mente.

Primera: Porque Jesús le ordenó hacerlo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo;” (Mt 28:19). También, Ezequiel 3:11 dice: “Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles…”

Segunda: Testificar es algo sabio de hacer. Proverbios 11:30 dice: “…y el que gana almas es sabio…” Ahora bien, yo sé que no soy una persona muy sabia; pero debido a que Dios dice que seré sabio al ganar almas, o tratar de hacerlo, permítanme hacerlo. Yo quiero ser sabio a los ojos de Dios.

Tercera: Testifique para mantener a las personas alejadas del infierno. El infierno es un lugar terrorífico de excesiva agonía y eterno alejamiento de Dios. Aquellos que no son salvos van ahí. El testificar es un intento para mantener a estas personas alejadas del infierno.

Quinta: Testifique porque esto complace a Dios y trae gloria a Su Nombre.

Sexta: Testifique para que las personas puedan encontrar el amor y la comunión con Dios (1 Jn 1:3). No puedo dejar de pensar en el regalo más grande el cual es la salvación. Testificar libera al pecador del pecado; al perdido de la condenación y revela al Dios vivo y verdadero a aquellos que no lo conocen.

Los ángeles del cielo se regocijan grandemente cuando alguna persona pasa de juicio a condenación (Lc 15:10). Como Cristianos, ¿no deberíamos también regocijarnos? ¿No deberíamos llorar por el perdido? ¿No deberíamos pedirle al Señor de las mieses que mande obreros para Su cosecha? (Lc 10:2). ¡Claro que sí! La salvación de otros es el objetivo de sus esfuerzos. El amor de Dios es su motivo. ¿Hay algo más grande que Su amor? Así que empiece a dar.

 

 

 

 
 
CARM ison