¿Por qué Dios ordenó la destrucción de hombres, mujeres y niños?

  • 1º Samuel 15:2-3: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. 3 Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.”

Los Amalecitas, descendientes de Esaú, habían sido por mucho tiempo enemigos de Israel. Habían peleado contra los Israelitas en Refidim (Ex 17:8). Aparentemente, ellos “habían sostenido un profundo resentimiento contra ellos, especialmente en lo relacionado a la rápida prosperidad y experiencia maravillosa de Israel mostrada en el hecho de que la bendición contenida en el derecho de nacimiento [Jacob y Esaú] estaba haciendo efecto.1 Siempre existía una constante amenaza contra Israel; por lo tanto Dios le dijo a Moisés en Éxodo 17:14: “Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.”

Dios tiene legalmente el derecho de ejecutar juicio contra cualquiera. La Biblia dice que todos han pecado contra Dios y que están bajo Su justo juicio. Por lo tanto, la ejecución de ellos no es ni mata ni asesinar arbitrariamente. El asesinato es la privación ilegal de la vida. Matar es la privación legal de la vida. Por ejemplo, nosotros podemos en defensa de nuestra vida, nuestras familias, nuestra nación, etc., privar de forma legal la vida de alguien.

Cuando Dios autoriza a la nación de Israel la destrucción de personas alrededor de ellos es una ejecución dentro de la Ley divina debido a su rebelión y pecado contra Dios. Aun más, tal clase de exterminio puede ser visto como misericordioso al liberar a los jóvenes de las manos del Señor y salvar de alguna manera sus almas al no darles la oportunidad de convertirse “totalmente en pecadores.”2 Adicionalmente, nuevas generaciones surgidas de esas culturas perversas se les impide también seguir adelante con la existencia y propagación de su pecado.

Finalmente, una de las razones por las que el Señor es tan fuerte en el Antiguo Testamento ordenando la muerte de las personas era para asegurar que la futura línea mesiánica permaneciera protegida. Satanás, el gran enemigo de Dios, empezó su intento de destruir al pueblo de Dios desde el Huerto del Edén tratando también de corromper al mundo lo que llevó al diluvio, también ha tratado de destruir a Israel con ejércitos enemigos y llevándolo a la idolatría al tener contacto y alianzas con otras culturas paganas así como también la unión matrimonial con mujeres de esas culturas. El resultado tanto de la idolatría como el matrimonio entre mujeres y hombres de estas culturas hubiera sido el fracaso de las profecías que profetizaron la venida del Mesías especificando la familia por la que vendría. Jesús, el Mesías, moriría por los pecados del mundo y sin Su muerte no hubiera expiación. Y sin la expiación, toda la humanidad hubiera estado perdida. Así, Dios se aseguraba la llegada del Salvador por la destrucción de los impíos.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Jamieson, R., A. R. Fausset, y D. Brown, “Un Comentario, Crítico y Explicativo del Antiguo y del Nuevo Testamento” (“A Commentary, Critical and Explanatory, on the Old and New Testaments”), Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, 1997, Ex 17:8.
  • 2. Existe un debate acerca de si los niños son salvos si ellos mueren en edades tempranas. Este artículo no pretende responder esa pregunta sino plantear una posible razón para la destrucción de alguien joven por parte de Dios.

 

 

 

 
 
CARM ison