¿Qué es la Iglesia Internacional de Cristo?

Por, Matt Slick

La Iglesia Internacional de Cristo (IIC) se desprende de la denominación Iglesia de Cristo. La IIC es cristiana en su base teológica, pero algunas de sus prácticas son aberrantes.

La IIC fue influenciada por el movimiento de discipulado de los años 50. Sus raíces se pueden remontar al año 1967 a la Iglesia de Cristo Crossroads (Crossroads Church of Christ), en Gainesville, Florida. La Iglesia Crossroads tenía un programa de discipulado el cual llegó a ser conocido como el Movimiento Crossroads. Es a partir de esta conexión con el Crossroads que el líder actual de la IIC, Kip McKeen, se inició. Él y Roger Lamb fueron echados de la Iglesia de Cristo en Houston, Texas. Entonces, Kip McKeen fundó una Iglesia en Boston, Massachusetts al pedírsele que se uniera a ellos y empezó lo que ha llegado a ser conocido como el movimiento Boston (“Boston movement”). La Iglesia de Boston creció a grandes pasos debido a su programa pesado de discipulado. Pronto, otras iglesias fueron sembradas en los Estados Unidos y después en Inglaterra.

La IIC no fue conocida como la “Iglesia Internacional de Cristo” hasta 1993 y su oficina principal se estableció en Los Ángeles, California. La IIC considera que las denominaciones cristianas son pecadoras y citarán pasajes bíblicos que mencionan a los apóstoles estableciendo una Iglesia por ciudad y afirmando que esta es la razón por la que debe existir sólo una iglesia en cada ciudad. Y claro está, que esta iglesia tiene que ser una de la IIC. Alrededor del año 2001, la IIC afirmó tener más de 400 iglesias con una membresía de 130.000 personas alrededor del mundo en casi 150 países.

La Iglesia Internacional de Cristo se considera a sí misma como “una familia de iglesias cristianas cuyos miembros están comprometidos a vivir sus vidas de acuerdo con las enseñanzas de Jesucristo tal y como se encuentran en la Biblia.” Este compromiso a vivir una vida de acuerdo a la Biblia incluye un énfasis bastante profundo en el discipulado. De hecho, es debido a este fuerte énfasis en el discipulado que ha traído muchas críticas tanto de fuera de la iglesia como de adentro, particularmente, por aquellos que una vez fueron sus miembros.

La IIC es, en cierto sentido, ortodoxa. Afirma la Trinidad, la salvación por gracia, el nacimiento virginal de Jesús y la resurrección física, Su deidad, la personalidad del Espíritu Santo, la existencia de los cielos e infierno y mucho más. Pero esta se desvía de la ortodoxia en dos requerimientos: el bautismo como requisito necesario para la salvación y su estricto cumplimiento en el discipulado.

De acuerdo a la IIC, el bautismo debe ser llevado a cabo en la iglesia de ellos y con el entendimiento, por parte de la persona bautizada, que el bautismo salva. Combinado con esto, el método de discipulado de la IIC incluye una fuerte responsabilidad hacia otros miembros de la iglesia, y como un elemento necesario para ser considerado un cristiano. De acuerdo a la IIC, uno no puede ser considerado cristiano, si la persona no es un verdadero discípulo y para ser uno, tiene que ser, primeramente, bautizado.

Por lo tanto, la Iglesia Internacional de Cristo tiende a ser muy legalista y controladora. Muchos de sus antiguos miembros aseguran que entre los requisitos está, el confesar los pecados de ellos a sus discípulos “líderes”, someterse a las decisiones de ellos con relación a citas, la frecuencia de las relaciones sexuales para las parejas casadas, los trabajos que han de desempeñar, los lugares donde se mudaran y así sucesivamente.

Esta clase de control en el discipulado al interior de la IIC ha traído mucha crítica por sus prácticas de intromisión y ha sido etiquetado como una forma de lavado de cerebro y manipulación sicológica y emocional. Existen numerosos sitios en la Web manejados por antiguos miembros de la Iglesia Internacional de Cristo los cuales advierten a las personas para que no se involucren con el movimiento. Existen también grupos de apoyo que ayudan a aquellos que han dejado la IIC a encontrar sanidad y esperanza a través de la gracia en Cristo en vez del legalismo y la esclavitud.

 

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