¿Qué hay acerca de las mujeres que usan su cuerpo para comercializar productos?

Dios desea que tanto el cuerpo del hombre como el de la mujer sean guardados en pureza y santidad. Esto significa que debido a que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y que debemos honrar a Dios en todas las cosas, entonces, de esta forma nuestros cuerpos deben ser guardados en alta y respetada estima y no usarlos para pecar. Particularmente, el cuerpo de la mujer que es más hermoso que el del hombre. La mujer no deberá usar su cuerpo para atraer al hombre llevándolo a la lujuria con el propósito de ganar dinero, como es el caso de la prostitución, o usarlos para motivar a los compradores, como es el caso de la publicidad. Es correcto que una mujer use su cuerpo para publicitar un producto, pero si el enfoque de esa publicidad es usar su cuerpo de forma sexual, entonces, es equivocado.

Debido a la naturaleza de nuestra sexualidad humana y al hecho de que los hombres son más fáciles de incitar a la lujuria a través de los ojos, esto significa que el cuerpo de la mujer deberá ser guardado de forma más especial y santificada. Esta es una de las razones por las que Pablo le dice a las mujeres que se vistan modestamente (1 Ti 2:9). La santificación significa que las cosas santificadas son colocadas aparte para un uso santo.

Las mujeres son el diseño de Dios. Sus cuerpos están hechos para dar vida a través del nacimiento y para la crianza por medio de la lactancia materna. Las mujeres están especialmente dotadas en las áreas de la compasión, la paciencia, el amor y el sacrificio. Esto lo podemos ver fácilmente en el amor universal que las madres tienen por sus hijos alrededor del mundo y en cada cultura. Pero el mundo usa los dones de la belleza femenina no con el propósito de nutrir sino con el de tomar. En vez de elevar a las mujeres a la estatura de un adulto maduro, amoroso y paciente, el mundo usa los cuerpos de las mujeres para atraer la lujuria del hombre y con esto, el dinero.

No existe nada equivocado con que una mujer publicite un producto. Pero cuando esa publicidad involucra demostrar su sexualidad y usarla de una forma tal para mover a lujuria a los hombres, tener su atención, de tal forma que gasten dinero en la compra del producto, entonces, esto es pecado. Es pecado porque no está honrando a la mujer ya que está usando su cuerpo para traer lascivia, y está usando su gracia para seducir el gasto de dinero.

El mundo no sabe nada de santificación, honra y pureza. Pero sí conoce mucho de sus caminos de inmundicia, abuso, impureza, lujuria y cómo sacar dinero. En el Día del Juicio, el Señor liquidará cuentas con todos aquellos que han usado el cuerpo de las mujeres para obtener ganancias ilícitas.

 

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