¿Son reales las conversiones en el lecho de muerte?

Sí. Las conversiones en el lecho de muerte suceden. Capellanes Cristianos alrededor de los Estados Unidos que trabajan en los hospitales, encuentran regularmente personas que se encuentran en sus lechos de muerte y los llevan a confesar a Cristo. Los capellanes no se encuentran ahí sólo para ayudar y dirigir espiritualmente a las personas de toda fe en hospitales, sino que también están ahí para presentar el Evangelio al enfermo y al que está muriendo. Las conversiones en los lechos de muerte son el resultado de la predicación frecuente del Evangelio.

(Nota del Traductor: En los Estados Unidos es más frecuente encontrar Capellanes Cristianos autorizados para predicar, ayudar y direccionar espiritualmente a las personas enfermas o en lechos de muerte en los hospitales. En países Latinoamericanos, no se encuentran Capellanes Cristianos, ya que la hegemonía la siguen llevando los curas Católicos. Pero hay pastores que generalmente visitan a sus ovejas en los hospitales cuando se encuentran enfermos. Pero generalmente y en cierto sentido, es un ministerio que lleva una iglesia local o simplemente Cristianos que han decidio llevar el Evangelio cumpliendo el mandato del Señor, [Mt 28:19], sin que sean necesariamente enviados por la iglesia local.)

A mediados de los años 90, fui camillero en un hospital de San Diego y el capellán del hospital asistía a la misma iglesia a la que yo asistía. Le pregunté si había llevado a cabo alguna conversión en algún lecho de muerte y me respondió afirmativamente. Posteriormente, otro capellán en otro hospital al cuestionarlo sobre lo mismo, me dio la misma respuesta.

¿Son las conversiones en los lechos de muerte legítimas?

No podemos decir que todas las conversiones en los lechos de muerte son legítimas, pero cuando el evangelio es presentado apropiadamente y las personas tienen temor de lo porvenir con relación a la muerte, muchos llegarán a Cristo. No es nuestra posición juzgar la sinceridad o motivos de las personas, pero Dios salva a muchos aun cuando sus motivos no son totalmente puros. La Biblia nos dice que Dios no nos dará una serpiente si le pedimos pescado (Lc 11:11). En otras palabras, Dios no engaña a una persona. Si alguien le pide al verdadero Jesús por salvación después de escuchar el verdadero evangelio, entonces, no hay razón para dudar de la conversión de esa persona.

 

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