Un Testigo de Jehová debe ser digno de salvación

“¿Cuál es el Camino de Dios para Salvación?”
El Atalaya, Marzo 1, 1960, páginas 134-135

  • Cuando una persona, sobre la base del conocimiento Escritural que ha adquirido, ha creído en Cristo como el salvador el cual suministró Dios y muestra esa fe por sus obras, él/ella puede considerarse a sí mismo(a) como que está en el camino de la salvación. Sería un error para él/ella pensar que ahora es salvo(a) y no puede caer. Él/Ella debe mostrar por su entereza en la fe Cristiana que él/ella es digno(a) de salvación. “Por consiguiente, el que piensa que está en pie, cuídese de no caer.” 1 Co 10:12…La salvación de la muerte es un regalo de Dios a aquellos que lo obedecen a él, no para aquellos que desobedecen.” (El Atalaya, Marzo 1, 1960, página 134.)

Comentario: Un Testigo de Jehová tiene que convertirse en una persona digna de la salvación.

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La Palabra escrita de Dios revela que para la salvación se requiere más que el sólo profesar creer en Jesús. Decir solamente que uno cree no es suficiente. Cuando Pablo y Silas le dijeron al carcelero de Macedonia: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo.” (Hch 16:31), ellos no estaban limitando la salvación sólo por creer que Cristo es el Redentor. Ellos sabían que había más involucrado en la salvación. Además de creer que Cristo es el Hijo de Dios y el Redentor de la humanidad, el conocimiento de las Escrituras también es necesario como buena voluntad para seguir el ejemplo de Cristo. Su fe en el Padre celestial fue mostrada por sus obras en la enseñanza pública de las verdades espirituales que le trajeron honor a su Padre y consuelo al pueblo.

Este ejemplo exquisito debe ser seguido por aquellos que dicen creer en Cristo. La fe de ellos debe estar acompañada de obras similares. Esto está señalado por Santiago, el escritor de la Biblia, que dijo: “muéstrame tu fe aparte de las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”
Stg 2:18.

Cuando una persona, sobre la base del conocimiento Escritural que ha adquirido, ha creído en Cristo como el salvador el cual suministró Dios y muestra esa fe por sus obras, él/ella puede considerarse a sí mismo(a) como que está en el camino de la salvación. Sería un error para él/ella pensar que ahora es salvo(a) y no puede caer. Él/Ella debe mostrar por su entereza en la fe Cristiana que él/ella es digno(a) de salvación. “Por consiguiente, el que piensa que está en pie, cuídese de no caer.” 1 Co 10:12.

De lo que él/ella será salvo(a) no es del tormento de un infierno abrasador, por que tal clase de lugar existe sólo en la imaginación de las personas mal informadas. La Palabra de Dios no dice nada acerca de un tormento eterno de las almas perdidas en un infierno abrasador como si fuera el castigo para los malvados. Más bien, simplemente se dice de esto que “La paga del pecado es muerte.” “El alma que pecare, esa morirá.” “Todos los impíos él destruirá.” (Ro 6:23; Ez 18:4, también, Sal 145:20). La provisión amorosa de Dios es la salvación de la muerte eternal. Esto significa libertad de la maldición de la muerte que llega a nosotros por causa del pecado de Adán.

La salvación de la muerte es un regalo de Dios para aquellos que lo obedecen a él, no para aquellos que lo desobedecen. Esto no está dirigido a los malvados, hecho que significa que no todos los humanos se beneficiarán de la salvación. La Biblia la limita a las personas de toda clase que ejercitan la fe. “Porque no me avergüenzo de las buenas nuevas; son, en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe,” Con relación a aquellos que no tienen fe, el apóstol Pablo dice que Dios “reservará a personas injustas para el día del juicio para que sean cortadas [de la existencia]. Esto es,…

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…serán cortadas de la existencia. Él continúa diciendo que ellos “sufrirán destrucción en su propio derrotero de destrucción.” Ro 1:16; 2 P 2:9, 12.

PRINCIPALES REQUISITOS PARA LA SALVACIÓN

Para que una persona obtenga la salvación, Dios requiere que él/ella ejercite la fe en Él y en Jesucristo. Una persona no puede esperar el favor de Dios cuando rehúsa ejercitar la fe en el Padre como un Salvador y en Aquel que el Padre mandó para hacer posible la salvación. Está escrito: “Porque ‘todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo’”. (Ro 10:13). Esto tiene que ser hecho por fe, no sólo en Jehová y en su Hijo, sino también en la veracidad de su Palabra. “Además, sin fe es imposible ser [le] de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente.” He 11:6.

La persona sin fe no cambia la realidad de su negación de la existencia del pecado y la necesidad de salvación.  Aún cuando él/ella pueda rehusarse a reconocer esta existencia, él/ella es todavía un pecador. “Si hacemos la declaración: ‘No tenemos pecado’, a nosotros mismos nos estamos extraviando y la verdad no está en nosotros.” (1 Jn 1:8). Cuando una persona ejercita la fe en la Palabra escrita de Dios como verdadera, él/ella reconocerá que se encuentra en un estado de pecado debido al pecado Adámico y necesita a un Redentor. Él/Ella mostrará arrepentimiento por sus pecados contra Dios debido a su imperfección. “Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan.” Hch 17:30.

Es apenas correcto que el Creador requerirá obediencia del hombre. En tiempos pasados aquellos que le obedecieron a él fueron a los que favoreció. Hoy, eso no ha cambiado. La salvación y la muerte que vienen a través de la guerra de Armagedón dependen de la obediencia a Jehová Dios y a Jesucristo, el cual fue ungido para ser gobernante de la tierra. Esto se muestra en Hebreos 5:9, que dice con relación Cristo: “y después de haber sido perfeccionado vino a ser responsable de la salvación eterna para todos los que le obedecen,” Otra vez las Escrituras muestran que la salvación está limitada y no es universal.

La entereza en el camino a la vida es también un requisito para la salvación. No hay ningún bien si una persona se inicia en un curso de fidelidad de obediencia a Dios y falla para seguir en esta. Él/Ella debe mantenerse fiel en la medida en que esté vivo(a), aún cuando su fidelidad le traiga amenaza de muerte. “Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo.” Mt 24:13.

Una persona manifestará su fe en la manera como lo hizo Cristo, dedicándose a sí mismo a Jehová Dios, simbolizando esa dedicación por inmersión en agua, y haciendo proclamación pública de la verdad. Él/Ella debe ser un maestro(a) de la Palabra de Dios y propósitos. Él/Ella debe permanecer en silencio, pensando que el sólo creer es suficiente para salvación. El silencio no es una forma de Dios para hacerlo. “Porque con el corazón se ejerce fe para justicia, pero con la boca se presenta declaración pública para salvación.” Ro 10:10.

Para los pocos seleccionados que han sido escogidos para gobernar con Cristo en los cielos, la salvación viene por la resurrección de la condición de muerte. Pero debido a la gran multitud de personas de todas las clases que anticipan vida eterna en la salvación de la tierra, vendrán durante el reino de los mil años de Cristo. En este tiempo, Cristo aplicará en ellos los beneficios de su sacrificio de rescate, que pueden ser liberados del pecado Adámico, ser libres de la muerte y levantados a perfección humana en un paraíso terrenal. Este es el resultado cierto de seguir el camino de Dios para salvación.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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